'Los deberes no desarrollan aspectos del carácter como la autodisciplina o la responsabilidad', y otras concepciones erróneas

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José M. Sánchez Galán es un profesor con experiencia en centros educativos de Primaria y de Secundaria, desde su blog ‘Actualidad Pedagógica’ ofrece una reconfortante visión de una educación respetuosa basada en el papel de los alumnos como centro del aprendizaje.

Hace un año, y coincidiendo con la denuncia por parte de CEAPA acerca de la sobrecarga de deberes que llevan los niños a casa, escribió una entrada llamada ’10 verdades acerca de los deberes (o 10 razones para dejar de mandar deberes)’.

Creo que ya conocéis mi postura acerca de este tema, y del papel que deberían adoptar los padres, por eso me voy a limitar a resumir el post de José M., y a llevaros a él por si queréis daros el gusto de leerlo completo.

Al parecer, el debate sobre las tareas no es nuevo puesto que se inició a principios del siglo XX, aunque durante las dos últimas décadas, las autoridades educativas, lograron un consenso mundial poniendo énfasis en el valor de los deberes. Sin embargo, en los últimos años, padres, profesores y otros expertos en la materia han estado aumentando las investigaciones ‘en contra’.

Con esta reflexión se pretende analizar algunas de las concepciones erróneas que se han ido adquiriendo acerca de los deberes para aclarar las cuestiones que más se debaten.

1.- Los deberes no desarrollan aspectos positivos del carácter como la autodisciplina o la responsabilidad. ‘Tal y como señala Kohn (2006b), los deberes sólo enseñan a hacer lo que otros te dicen que hagas’. El compromiso o la voluntad propia se desarrollarían mejor a través de otro tipo de tareas que partieran del interés del alumno.

2.- El impacto sobre el resultado académico de los deberes es pequeño en secundaria y mínimo o inexistente en primaria. Sólo se han encontrado relaciones positivas en secundaria cuando las pruebas o tests los elaboran los profesores.

Otra corriente de estudio se centra en analizar la duración de los deberes en relación al bienestar de los alumnos.

Galloway y Pope muestran que la gran cantidad de tiempo empleado en hacer deberes, favorece el abandono de actividades (quizás) motivadoras para los alumnos

3.- La mayoría de los alumnos evitan hacer los deberes que se mandan desde la escuela. Si preguntamos a los niños, ¿cuántos de ellos están contentos de hacer deberes?, ¿cuántos los ven como una actividad positiva?, ¿cuántos preferirían dedicarse a sus aficiones o simplemente a jugar?

Los alumnos de un estudio realizado por Crain en 2007, perciben una utilidad baja de las tareas que se les asignan, y además, muestran un mayor estrés y cansancio mental cuando la utilidad percibida es menor.

Si las tareas fueran útiles los niños se engancharían al aprendizaje y gozarían de mayor bienestar emocional.

Deberes cansados

4.- Los deberes alejan a los alumnos de sus familias. El autor del artículo original se viene a referir a que muchas veces los padres se convierten en supervisores de unas tareas que no mandan ellos. Las interacciones que se establecen en este contexto llegan a ser tensas y frustrantes porque reducen el tiempo de ocio familiar.

Los colegios deberían fomentar una implicación de las familias de otras formas que no sea sólo obligándoles a ayudar a sus hijos a realizar unas tareas que ellos solos no pueden hacer

5.- Cuanto más tiempo se dedique a los deberes, se dispone de menos tiempo de calidad en clase. Por dos razones: después del esfuerzo en casa, los alumnos no pueden estar al máximo de sus posibilidades en el aula (especialmente aquellos que se quedan al comedor, actividades extraescolares, escuela vespertina, etc.); el otro motivo es que el tiempo de corregir los deberes se resta de las horas de clase.

Según Ellsasser (2007), lo que determina el éxito no es el tiempo que dedican en casa, sino la cantidad de tiempo de calidad para el aprendizaje que se aprovecha en clase

6.- Son discriminatorios. En la actualidad, familias donde los dos padres trabajen o familias monoparentales se encuentran en desventaja respecto a aquellas que tienen un contexto familiar similar al de la época en que fueron diseñados. Por otro lado, los deberes son mandados, en la mayoría de los casos, sin que los profesores tengan en cuenta la vida personal de los alumnos.

Lo más preocupante es que las consecuencias negativas que acarrea no hacer los deberes recaen habitualmente sobre los alumnos sin tener en cuenta que ellos no son responsables de sus propias circunstancias

Deberes tensiones familia

7.- Los efectos positivos de los deberes son menores que los efectos negativos. Entre los efectos negativos de los deberes, una revisión realizada por Kohn (2006a) de las investigaciones sobre los deberes muestran que los alumnos obtienen frustración, falta de tiempo para otras actividades, pérdida de interés por aprender o perjuicio en las relaciones familiares.

8.- La mayoría de los aprendizajes no dependen de la cantidad de tiempo dedicado. Existen suficientes casos en los que más tiempo no conduce a un mejor aprendizaje, especialmente cuando están involucradas la comprensión y la creatividad.

Tanto en lectura comprensiva como en tareas matemáticas relacionadas con la resolución de problemas se han encontrado resultados que demuestran que el tiempo de práctica no es determinante

9.- Los tradicionales deberes no despiertan el interés de los niños. Kohn (2007) propone como solución a este problema utilizar los deberes para involucrar a los alumnos en el proceso de toma de decisiones, ya que cree que la mejor forma en que pueden aprender es tomar decisiones en lugar de seguir directrices.

10.- Hay otro tipo de actividades que el alumno puede hacer en casa por las tardes o durante el tiempo libre. Las actividades en casa deben ayudar a los niños a desarrollar buenos hábitos de salud, actitud positiva hacia la escuela, mejorar el gusto por la lectura y las ciencias, y favorecer la idea de que aprender no sólo es algo que se hace en el colegio (Marzano & Pickering, 2007).

Las tareas que se podrían proponer para hacer en casa o durante el tiempo libre tendrían más que ver con el desarrollo de la creatividad, el descanso, la actividad física, la socialización, etc. y que parten de la voluntad y del interés del niño

Tareas motivadoras

El post de José M. Sanchez Galán, da para pensar, y aunque parto de la base de que no todos tenéis por qué estar de acuerdo, es importante que no perdamos de vista el bienestar de los niños, y que los veamos como personas que no sólo desempeñan la faceta de alumnos.

No me creería que nadie haya asistido a una situación injusta para un peque en lo tocante a la finalización de los deberes. Ya he comentado a veces que he conseguido que mis hijos no estén saturados, e incluso el grande puede disfrutar de casi toda la tarde libre cualquier día de la semana, pero no hace mucho tuve en casa a un amiguito, y ¡no pudieron jugar porque necesitó dos horas y media para acabar sus tareas!, ¿cómo se puede permitir que un niño de nueve años pierda un tiempo tan importante para su desarrollo de esa manera?

A ver si va a tener razón mi niño cuando dice que los deberes impiden la amistad: ya que sólo puede jugar con niños de su edad o más grandes de viernes a sábado. El resto de días todos ellos están demasiado ocupados con las tareas o en las extraescolares.

Imágenes | Tony Crider, apdk, nlnnet, San José Library
Más información | Actualidad Pedagógica
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