
Las capacidades de los adolescentes finlandeses en ciencias, matemáticas y lectura encabezaron la comparación entre los estudiantes de los cuarenta países evaluados por el PISA (Proyecto Internacional para la Producción de Indicadores de Resultados Educativos de los Alumnos). La OCDE (Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico) organiza cada tres años la evaluación PISA entre los chicos de 15 años y habitualmente Finlandia encabeza todos o casi todos los resultados. España, sin embargo, queda bastante atrás.
¿Cuáles son las claves del éxito finlandés? Voy a exponer rápidamente las características diferenciales de este sistema educativo.
Toda la educación es gratuita, pero la inversión del país en educación no es más alta que la media de los países desarrollados. La educación obligatoria es a partir de los siete años y hasta los 16. Casi todos empiezan a los seis, pero no aprenden a leer. Sólo el 7% no sigue estudiando después de la enseñanza obligatoria.
En los primeros cursos se procura que los niños tengan una sensación de seguridad y gran motivación y para ello se prescinde de las notas. No existen evaluaciones estatales ni listados de notas ni sistemas de inspección en toda la enseñanza primaria.
El estado marca un 75% de enseñanzas comunes y el resto lo organiza el colegio con la participación activa de estudiantes y familias; la libertad para diseñar el día a día escolar es amplia. Para lengua y matemáticas, los objetivos semanales se planean en conjunto entre alumnos y profesores y los chicos eligen las tareas y el ritmo. En clase nadie suele estar sentado empollando o escuchando de forma pasiva: los alumnos circulan por el aula buscando datos, consultando al maestro, trabajando con sus compañeros, de vez en cuando descansando en un sofá. Las escuelas públicas tienen talleres de prensa, artesanía, música, ciencias, etc. Los grupos se alternan en los talleres, en los que trabajan muchos días seguidos de forma monotemática.
Las normas del centro se negocian entre alumnos y profesores y hay un alumno por clase elegido por sus compañeros que recibe clases para tratar conflictos. También hay alumnos encargados de prestar apoyo académico a los compañeros que flojean. Los alumnos participan en la gestión de las tareas generales de la escuela: se ocupan de las plantas, la biblioteca, la cocina, etc., dirigidos por el personal no docente de la escuela. Los padres son bienvenidos y sus capacidades se aprovechan en los talleres.

Muy pocos alumnos repiten curso, porque el nivel es homogéneo. El número de estudiantes por clase ronda la veintena, pero si hay problemas académicos los sacan en grupos de 10 y les ponen al día. Si un colegio tiene algún problema, el municipio concede ayudas económicas, por ejemplo para contratar un profesor por horas que ayude a los rezagados. Sin embargo, la proporción de alumnos por profesor es más o menos la misma que en España y la media de los países desarrollados.
Los alumnos tienen una carga lectiva de 6.126 horas desde los siete a los quince años, mientras que en España tendrá 7.731. Además, un alumno de quince años en Finlandia hará tareas en casa durante media hora y en España, durante dos horas.
Los profesores tienen una elevada formación; tanto los de primaria como los de secundaria pasan cinco años de carrera, un tercio de la cual es de contenido pedagógico, y la mayoría tiene además un máster. Su preparación les permite elegir sus métodos de enseñanza. Los docentes tienen autoridad, por lo que pocas veces necesitan recurrir a métodos autoritarios. El sistema escolar finlandés está basado en una cultura de confianza y ausencia de controles. Los profesores dan ejemplo de aprendizaje permanente. La profesión de profesor tiene un gran prestigio, las universidades pueden elegir a los mejores porque cuentan con muchos aspirantes. El sueldo de un profesor de secundaria es de unos 30.600 euros anuales al empezar, mientras que en España es de 23.600 euros.
Pero, por supuesto, no sólo tenemos que hablar de la escuela, sino de las características diferenciadoras de la sociedad en general y más en el caso de Finlandia, donde toda ella interviene de forma activa en la educación. El finlandés es un pueblo que ha hecho del desarrollo de la persona, en todos sus componentes, la finalidad fundamental de la educación. Esto es lo que hace que todo educando tenga el sentimiento de tener un lugar, de poder ser él mismo y de desarrollarse libremente. Los finlandeses tienen una impresionante y paradójica capacidad para construir un sistema caracterizado por un alto grado de organización y una gran flexibilidad. Así, los ciudadanos reivindican los valores morales y religiosos y paralelamente, una gran tolerancia. Nada hay asfixiante ni obligatorio en la ética finlandesa, sino que, por el contrario, estos valores tienen por objetivo la expansión de cada persona.
En un próximo artículo hablaré de lo que podemos aprender los españoles de este sistema.
Agradezco al Instituto Iberoamericano de Finlandia su ayuda para escribir este artículo.
Fotos | Näystin, Leo-setä.
Más información | Ministerio de Educación finlandés, Instituto Iberoamericano de Finlandia, Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León.
En Peques y más | Jornada sobre la educación en Finlandia.
Me ha parecido interesantisimo. ¿Tiene algún punto negativo ese tipo de educación? parece estupenda.
Parece ser que es muy exigente... con los maestros y se les deprimen. La sociedad, que puede considerarse origen y consecuencia a la vez del sistema educativo, tiene aspectos muy negativos: alto índice de suicidios y alcoholismo. Pero yo me inclino a creer que en esto interviene mucho la climatología.
Una clave del éxito q no me ha parecido ver: Finlandia destina el 6'3% del PBI a la educación, y España un 4'3% (estancado desde el 2000). Si los recursos educativos son insuficientes, no podemos emular lo mejor de Finlandia. Aparte y relacionado, como señalas, la sociedad tan diferente.
Respecto a otras cuestiones del artículo, las diferencias no son tan grandes respecto a España: "Las normas del centro se negocian entre alumnos y profesores" es lo q los tutores intenta,os año tras año y de los primeros consejos q se nos da desde el Departamento de Orientación.
"hay un alumno por clase elegido por sus compañeros que recibe clases para tratar conflictos". O q se presenta, voluntarios: en cada vez más centros la figura del alumno mediador es una realidad.
"También hay alumnos encargados de prestar apoyo académico a los compañeros que flojean". La distribución en las aulas se suele hacer de modo q se "compensen" capacidades.
"Los alumnos participan en la gestión de las tareas generales de la escuela: se ocupan de las plantas, la biblioteca, la cocina, etc.", en todos los centros en losq he estado alumnos voluntarios realizan estas actividades.
"Los padres son bienvenidos", a mí me encanta darles la bienvenida, la lástima es q muy pocos vienen y muy pocos los q se implican en la educación de sus hijos y en las actividades escolares.
Por otro lado, si damos por sentado que la escuela es un reflejo de la sociedad, me pregunto cómo serán las clases con niños y adolescentes "infelices".
Porq el nivel de desarrollo de Finlandia no se corresponde con el nivel de felicidad. Y a pesar de los buenos resultados en educación q vemos es el informe PISA cada vez, los adolescentes finlandeses muestran unas tasas de suicidio muy elevadas. No sólo será por la escuela, claro.
Y tal vez no tenga relación con esa infelicidad, pero sí se les exige resultados (puede q no en primaria, pero en niveles superiores sí).
Imagino q Finlandia nos envidiará en esto. España ocupa la segunda posición en el ranking mundial elaborado por Save the Children para evaluar el bienestar de la infancia en 137 países (los niños identifican la felicidad sobre todo con una vida familiar plena y con tener amigos).
En fin, lo q quiero decir es q no todo está tan mal en la educación en España y no todo en el sistema finlandés es perfecto. Ni para ellos es sencillo "coger" lo bueno de nuestra sociedad ni para nosotros lo suyo. Ellos tiene cosas q no querríamos aquí, y viceversa.
Hay un artículo de Joan Subirats q me gusta mucho y q viene a incidir en q en Finlandia no es oro todo lo que reluce, y q podemos comparar todo lo q queramos, pero será imposible copiar. Se llama "El cielo y Finlandia", y se puede leer http://www.stecyl.es/Prensa/041220_Escuela_Finland...">al final de esta página.
Creo q te resultará interesante, Alicia. Gracias por estos posts q me siguen haciendo reflexionar sobre lo q me encuentro en las aulas, hacerme más consciente de lo malo, de lo regular y de lo bueno, y lo más importante, hacerme seguir con ganas de mejorar a pesar de las dificultades.
Perdón, el enlace de la página con el artículo de Joan Subirats:
"El cielo y Finlandia"
Eva, el enlace es el mismo que he puesto yo. La diferencia de dinero que se destina en Finlandia y España es grande, pero con otros países de la UE que tienen resultados mucho peores, como Francia y Alemania. La diferencia está en qué ocupan el dinero. Los alumnos mediadores y que ayuden a los atrasados son poco corrientes aún, allí es lo normal porque todo el mundo está muy implicado en que los alumnos vayan bien.
La diferencia es muy profunda, sí, pero no me parece realista decir: no podemos cambiar, somos distintos y ya está. Claro que ellos no son perfectos y nosotros horribles, faltaría más, pero lo que está ya inventado y funciona, ¿por qué no copiarlo?
Comentaré en otro artículo como lo veo yo.
Hola Alicia. No sé si he dicho en algún momento q no podemos cambiar, y seguro q no he dicho q somos así y no hay más remedio q aceptarlo. Creo q siempre me he referido a q no podemos "copiar", por la sencilla y realista razón de q somos países distintos, sociedades muy distintas. Claro q hay q intentar coger lo mejor y acercarse a ello. Si yo pensara q no podemos cambiar me habría retirado hace tiempo y buscado otra ocupación... Del mismo modo q si pensara q todo en la educación española es negativo.
Pero decir: en Finlandia tienen esto, esto, y esto tan bueno (sin decir las cosas negativas q también tienen) y todas esas maravillas hay q trasladarlas a España... pues me parece algo simplista, hay q profundizar en el tema.
Ahora veo q uno de los enlaces q pones es el mismo, ¿habías visto el último artículo q aparece en la página, el de Joan Subirats? Los artículos anteriores van en el mismo sentido q tus palabras, es el último artículo el q ofrece una perspectiva diferente a la cual yo estoy más próxima, una vez conocido todo lo anterior. Como en el post no se hace ninguna referencia a esa visión particular del tema de la comparación entre España y Finlandia, supuse q no lo habías visto y quería dejar constancia.
Y sus palabras finales son un ejemplo de q compartimos el fondo la cuestión:
"Finlandia no es el cielo ni probablemente un modelo al que seguir ciegamente, pero muestra una razonable forma de construir una sociedad más justa y cohesionada. Nada más y nada menos."
Eva, estamos diciendo lo mismo, pero con matices diferentes. Creo que es mejor que esperemos al próximo artículo que estoy preparando para seguir la conversación.