La escuela finlandesa, ¿qué podemos aprender de ella?

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Después del análisis de las características diferenciales del sistema educativo finlandés que lo han hecho auparse a lo más alto en resultados académicos, tenemos que estudiar si podemos importar algo para mejorar el nuestro. Otros sistemas educativos con buenos resultados son Corea del Sur, Japón y China, pero son países con culturas y características muy diferentes a las nuestras (y probablemente también podríamos aprender algo de ellos). La sociedad más cercana de las exitosas es la finlandesa, por proximidad geográfica e histórica ya que pertenece a la Unión Europea desde 1.995.

Hablar de educación implica hablar de toda la sociedad y más en Finlandia, donde toda ella se considera involucrada directamente en el éxito académico. Evidentemente, no queremos importar los aspectos malos, pero siempre hay cosas buenas que se pueden aplicar a nuestro país. Estos son algunos aspectos que yo considero que nos podrían ayudar a mejorar mucho nuestra educación:

  • Finlandia ha optado por concentrar los gastos de educación en lo que está verdaderamente al servicio de los estudiantes, promedios elevados de atención a los alumnos, condiciones materiales óptimas, y hacer economía en gestión, inspección, administración. No se trata tanto de gastar más en Educación (que también) como de gastar mejor. Aún así, también ellos piensan que les faltan recursos. Además, la administración local tiene una amplia autonomía académica y de gestión.
  • El sistema de implicación directa de los alumnos en el funcionamiento del centro a todos los niveles ya se está introduciendo poco a poco en nuestras escuelas. Sigamos por ahí.
  • En nuestras aulas aún se da demasiado el esquema de clase magistral, en el que el papel de los alumnos es demasiado pasivo. En Finlandia el profesor propone unos temas a los alumnos, que estos deben preparar. Esto hace que los niños se sientan más involucrados en su propia formación.
  • La LOGSE nos proponía respeto a los distintos ritmos y niveles, pero en realidad se busca demasiado la homogeneidad. Cada niño estaría más motivado si él pudiese marcar su propio ritmo y sólo él fuese su límite.
  • Nuestros profesores, especialmente los de secundaria, tienen una peor formación en pedagogía. Se hace necesaria una formación más profunda y continua.
  • Todo cambio en educación debe ir a compañado de un cambio en la sociedad. En Finlandia, las reformas educativas van acompañadas de campañas de concienciación ciudadana. Nadie duda de que el éxito finlandés se basa en el concepto que para todo el mundo tiene allí la educación, ¿por qué no podemos tenerlo nosotros? Yo creo que un cambio tan profundo necesita primero una demanda, que ya ocurre desde muchos estamentos, y una voluntad política que no la está reflejando. Aquí se considera que la educación es un problema de los padres y, como mucho, de los profesores. Pero un niño es responsabilidad de toda la sociedad y hasta que no lo comprendamos así toda reforma educativa se quedará corta.

Hay muchos aspectos de la sociedad y organización finlandesas que no podemos importar y otros que no querríamos, pero ¿no os parece que algo tendríamos que aprender?

Y quiero terminar con una frase del catedrático de Universidad Joan Subirats:

Finlandia no es el cielo ni probablemente un modelo al que seguir ciegamente, pero muestra una razonable forma de construir una sociedad más justa y cohesionada. Nada más y nada menos.

Agradezco a la comentarista Eva Paris sus valiosos comentarios, que me ayudaron a escribir este artículo.

Foto | Sergis blog.
Más información | Sindicato de Trabajadores de la Enseñanza de Castilla y León.
En Peques y más | La escuela finlandesa, ¿qué tiene de especial?

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