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En la educación primaria que se imparte en España se establecen tres sesiones a la semana de Educación Artística, una para educación musical y dos para educación plástica.

Ya desde la antigüedad se intentaba plasmar el importante valor formativo de la música, considerada como una de las materias fundamentales para la educación de la persona. Sin embargo, parece que ha costado algún tiempo buscar “un lugar” para este arte dentro de la escuela. Y lo mismo para la plástica.

La música, al contribuir a la consecución del desarrollo integral en los niños, va a fortalecer una serie de capacidades basadas en tres áreas fundamentales: área afectivo-social, área cognitiva y área psicomotriz. Y, lo más importante, va a conseguir que el niño disfrute del fenómeno sonoro y que encuentre otra manera de expresarse.

Sin embargo, con una sesión de la signatura de música no parece suficiente. La forma de impartirla ha mejorado mucho con respecto al sistema educativo anterior; los profesores han recibido preparación específica, los libros son muy lúdicos, dan mucho margen para la creatividad del profesor y del alumno y el nivel que se pretende alcanzar es más elevado. Pero no ha cambiado la importancia que se le da.

Por otro lado está la enseñanza de plástica que, desde mi punto de vista, a pesar de tener dos sesiones semanales, está mucho peor. Peor porque aún es más denostada por los profesores, que la reducen a ratos sueltos para aprovechar sus horas para asignaturas instrumentales. No da tiempo, aducen. El sistema no va bien cuando cuatro (matemáticas) o cinco (lengua española) sesiones semanales no son suficientes; ¿por qué ha de pagarlo la plástica?

Peor porque los libros no pueden ser menos creativos. Pinta rayas aquí, recorta allá... Apenas se da paso a la creatividad propia y se supone que promueven la utilización de diferentes materiales, pero por falta de medios y/o de formación del profesorado apenas se usan más que la ceras y los lápices de siempre.

Y para rematar, se introduce una neva asignatura en quinto curso, Educación para la Ciudadanía, y ¿a qué asignaturas se le quitan horas? A Educación Artística, qué casualidad.

Siendo así, no es extraño que el bachillerato artístico apenas sea elegido por los alumnos y esté representado en muy pocos centros. El chico que sienta su vena artística y la niña que necesite la música para expresarse se verán forzados a elegir otros caminos para sus vidas, porque, ya se sabe, del arte no se come…

Tengo muchos amigos y conocidos artistas y, lo aseguro, consiguieron trabajo mucho antes que los sesudos científicos de mis colegas y yo misma. Pero esta no es la razón para mejorar la enseñanza de las artes, sino que castramos una parte importante del desarrollo del niño y relegamos al averno de la frustación a muchos de los niños que deberían dedicarse al arte.

Más información | Filomúsica, Revista de Investigación en Educación Musical, Universidad de Valencia, ¿Matan las escuelas la creatividad?
Foto | Aloxe

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