Como nos ha comentado Marcos, la Presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, ha anunciado que promoverá una Ley de Autoridad del Profesor para conceder a “todos los funcionarios docentes de Primaria y Secundaria la condición de autoridad pública”, con el objetivo de otorgarles así “respaldo moral”.
En realidad, los docentes de centros públicos ya tenían la consideración de autoridad a efectos penales, ya que la Fiscalía General del Estado lo ordenó en una circular remitida en noviembre de 2008. Así que la medida no es nueva y sólo se refiere a los profesores funcionarios, por lo que excluyen tanto en el caso de la Fiscalía General como de la propuesta de Aguirre a los profesores de otros centros distintos de los públicos.
Es evidente que los profesores han perdido con el paso de los años la autoridad que los revestía, como también nos está pasando a los padres. Nuestra sociedad tiene crisis de valores y el habitual choque generacional se ha revelado más agudo que en otras ocasiones. Los padres actuales tenemos la impresión de que nuestros padres eran mucho más duros, de que, para compensar, nosotros hemos levantado la mano y ¡horror! se nos han subido a la chepa. Pero no creo que se arregle subiendo el nivel de la mesa del profesor sobre las de los alumnos, como sugiere Aguirre.
A mí me parece que el problema es más profundo. Nos hemos despojado de un modelo de autoridad, pero no lo hemos sustituído por ningún otro. Los padres y los profesores ahora no tenemos modelos que seguir, por eso no sabemos qué hacer en muchas ocasiones. Como dice el psicoterapeuta Jesper Juul, queremos dejar a trás lo “viejo” sin tener muy claro cómo es lo “nuevo”.
Los valores básicos de la sociedad tradicional se han desintegrado y aún se encuentran en fase de transformación. Está claro que durante siglos, lo único que hemos enseñado a los niños ha sido a respetar el poder, la autoridad y la violencia y no a las personas. Como reacción, se pensó que las familias y escuelas debían ser más democráticas, incluyendo a los niños en las decisiones. Pero el modelo político ha sido insuficiente, porque el concepto de democracia no afecta a la interacción entre las personas, un elemento vital con respecto a cómo se sienten y cómo se relacionan los miembros de la sociedad.

Como dice un profesor de matemáticas de Toledo, en lugar de solucionar los problemas entre todos, profesores, administraciones y familias se echan la culpa unos a otros. “La falta de motivación por parte de los estudiantes es la consecuencia y no la causa del problema”, dice Andreas Schleicher, director del Informe Pisa de la OCDE. Como asegura el informe Talis de esta organización, como coinciden tantos estudios y tantos expertos, la verdadera diferencia en educación la marcan los profesores.
Los incidentes que tuvieron lugar hace unas semanas en Pozuelo, en el que un grupo de jóvenes agredieron a policías, indican que hay algo importante que cambiar. Estoy de acuerdo con Aguirre en que el profesor debe sentirse de alguna manera con una misión y un estatus para transmitir a los niños los conocimientos, pero creo mucho más útil elevar la formación de los profesores que elevar el nivel de su mesa. Y nosotros como padres y miembros de la sociedad, deberíamos mimar a los profesores, no ponernos en su contra; aunque el cambio en la sociedad debe empezar por la escuela, la formación de los profesores debe ir acompañada de una campaña de formación a toda la sociedad, como se hace en Finlandia, para que también los padres y toda la comunidad se percate de la importancia de reconocer la labor de los maestros.
Esto no alejaría a los profesores de los alumnos, sino todo lo contrario, los haría más cercanos. Como lo que son, miembros de nuestra comunidad educativa.
Vía | Orange 15/9/09, Orange 16/9/09.
En Peques y más | En Madrid se va proponer incrementar la autoridad de los profesores.
Más información | El País.
Fotos | Pingu 1963, Tajai.
Comentarios
Es cierto lo que comentas, no tenemos guías nuevas, estamos improvisando sobre la marcha y nadie se pone de acuerdo sobre lo mejor o peor para los niños. Tu análisis me da mucho que pensar, gracias por el post, es muy bueno.
Gracias. El problema es complejo y tiene que haber una gran reforma que abarque a todos los estamentos.
Sin duda habría q actuar en muchos frentes. Pero en la familia no se pueden hacer "reformas" para reestablecer valores importantes q hoy se han disipado y q influyen en toda esta problemática...
Hola, en primer lugar agradecerte el blo. Es muy interesante lo que sueles contar. En este post sin embargo tengo que discrepar contigo. La educación no parte de la escuela como dices tú, sino de la familia (entendiendo como familia la estructura que quieras, no quiero levantar ampollas). La función de los profesores es muy importante, pero es imposible de realizar si en la familia no existe una base fuerte y estable de educación en valores. Por ello, efectivamente como dices, apoyar a los profesores con todo esto de la autoridad pública es positivo, pero sin en las familias se sigue actuando con el mismo relajo en la educación de nuestros hijos, de nada servirán las leyes.
Un saludo
tefol2005, estoy de acuerdo en que la educación moral corresponde a la familia. Pero es que actualmente un alumn@ pasa más horas con los educadores que con su propia familia (y los fines de semana hace de canguro el televisor porque los papás necesitan descansar). Los niños son sometidos desde chiquitos a un sinfin de actividades fuera del hogar porque la conciliación familiar es irreal, y los padres tienen que recurrir al aula matinal, comedor, extraescolares, más su horario lectivo correspondiente. Yo pienso que mientras no exista conciliación laboral, y los padres puedan estar presentes para poder ejercer alguna autoridad, si no hay respeto, tiene que haber miedo al castigo.
De todas formas también pienso que hay profesores que se hacen querer y otros odiar. Por lógica creo que un alumno que tiene cariño a su profesor y se siente respetado jamás necesitaría una ley que le atemorice.
Tefol2005 e Inma, creo que decís lo mismo. Los profesores tienen un papel muy importante en la educación de nuestros hijos, más de lo que debieran porque pasan demasiadas horas con ellos, porque los padres apenas tenemos tiempo para educarlos. Claro que es imposible hace nada en la escuela si en la familia se enseña lo contrario, pero igual pasa al revés, ¿no? Algunos padres nos empeñamos en enseñar valores que nos echan por tierra en cuanto llegan al colegio. Por eso creo necesaria una gran reforma a nivel de toda la sociedad. Claro que se puede reformar la familia, Eva, me refiero a una reforma de sus valores, de su trato hacia los niños, del papel que estos tienen dentro de la familia. De hecho, ya se ha reformando el significado de familia, ahora pueden ser monoparentales, con parejas del mismo sexo, con padres que no viven en la misma casa... En el artículo me he centrado en el papel de los profesores, porque de ellos trata la propuesta de la Presidenta de la CAM, pero estoy de acuerdo con vosotros en que, sin involucrar a las familias no hacemos nada.
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