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Me mandaron el enlace de este gran artÃculo de Miguel de Jara sobre el fracaso escolar. Más allá de hacer un breve resumen sobre lo que ha escrito, prefiero animar a todo el mundo a que lo lea detenidamente y saque sus propias conclusiones. En mi opinión refleja mucho de lo que está pasando hoy en dÃa en las aulas y en los niños en general, sobre todo aquellos niños con un problema de déficit de atención.
Básicamente se centra en denunciar la excesiva medicación a todo aquel niño que no entra dentro de los parámetros estipulados, o que vemos conflictivos, intentando solucionar su “problemática” a base de golpe de fármaco. La medicina asà amplia su campo de acción a todo aquel niño que genera situaciones que ni los profesores ni padres saben controlar.
Y es que, como ya hemos hablado en
Peques y más, tenemos que aprender a
respetar los ritmos de cada niño y no pretender crear una generación que siga unas pautas determinadas sin salirse del carril. EstarÃamos hablando de
autómatas o algo por el estilo, y no de personas libres e independientes.
Pero en una sociedad en la que el consumo de fármacos está justificado y apoyado por todos, véase la cantidad de anuncios de fórmulas milagrosas para cada una de nuestras problemáticas actuales, el que la solución a ciertos “trastornos“ pase por la medicina, no nos parece descabellado, incluso podrÃa decirse que muchos padres lo “exigen” para controlar a sus hijos.
Sin embargo esta medida no cura al niño, solamente tapa unos sÃntomas, y con eso nos conformamos. Si desarrolla algún tipo de enfermedad o efecto secundario tras su consumo no pasa nada, se comienza otro tratamiento de choque y solucionado. Lo importante es controlar al niño y que obedezca por encima de todo.
Muchos problemas de trastornos en los niños pasan por que sus padres les dediquen más tiempo, pero no solo sentándose con ellos a ver la tele, sino darles lo que sus hijos piden, sencillamente atención. Otros niños son nerviosos por naturaleza, ¿nos olvidamos entonces de nuestra infancia?, es curioso como muchos padres reconocen haber sido más movidos que sus hijos, ¿por qué entonces pretenden controlarles a ellos?, ¿no recuerdan lo que sentÃan?, se supone entonces que deberÃan comprender mejor su situación y no exigirles lo que ellos eran incapaces de hacer.
En definitiva, como bien dice el artÃculo de Miguel Jara, la solución no pasa por la medicina, sino por trabajar conjuntamente para solucionar los problemas que van surgiendo, pero respetando al individuo, sin crear nuevas enfermedades para justificar su tratamiento y no lanzar las pelotas fuera de nuestro tejado para que los fármacos se ocupen del resto.
VÃa | Miguel Jara
En Peques y más | ¿Trastornos comunes o variación de la normalidad?
Imagen | Herbert Spencer
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