Formas de ejercer el acoso escolar y aclaración del término

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El acoso escolar no es algo que se pueda asociar a los tiempos que corren, puesto que la violencia escolar se asocia (por desgracia) a diferentes contextos educativos desde hace bastante tiempo. Lo que ocurre es que en la actualidad tenemos más información y se producen casos que se visibilizan por la intervención de los medios de comunicación.

Se trata de un fenómeno que se produce con más frecuencia de la que desearíamos y los casos que se llegan a conocer muy probablemente son sólo representativos de la situación que muchos niños sufren. Tampoco es cierto que se observe sólo durante la Educación Secundaria, aunque sí que es frecuente que en la Educación Primaria tengamos la tentación de pensar que “sólo son cosas de niños” y a dejar que nuestra tolerancia hacia distintas situaciones violentas aumente.

Se han descrito varias formas de acoso escolar, y resulta bastante frecuente observar cómo pueden aparecer simultáneamente:

-El acoso puede ser social si el grupo aísla a uno o más niños y le impiden la participación en la dinámica conjunta. También puede que rechacen sentarse a su lado.

-Cuando los chicos insultan a un compañero hablamos de maltrato verbal, se manifiesta igualmente cuando resaltan sus defectos o humillan.

-El maltrato físico es el que más asociamos nosotros al llamado “bullying”, los niños pueden utilizar diferentes objetos para hacerse daño, empujarse, darse patadas o puñetazos, etc.

-Y por último hay veces en la que los niños son capaces de amenazar de tal modo que provocan el miedo en sus víctimas: son intimidaciones de carácter psicológico.

Actualmente el sistema escolar, y especialmente la escuela pública, está amenazado por los recortes económicos; muchos también ponen en entredicho su capacidad para conseguir aprendizajes significativos en los niños. Todo esto es subsanado por muchos docentes comprometidos que son capaces de entender a los niños en cada una de sus etapas evolutivas, y que – a pesar de la aparente necesidad de memorizar constantemente para conseguir el éxito – proponen actividades creativas con las que motivar a los chicos.

Pero creo que el fenómeno del acoso escolar también constituye una amenaza, y necesita de medidas claras y decididas para abordarlo, que partan de la necesidad de una educación en el respeto y la interiorización de los comportamientos no aceptados por parte de los niños.

Como sé que muchas veces tendemos a minimizar este fenómeno, me gustaría aclarar que los conflictos y malas relaciones entre compañeros no tienen por qué considerarse como acoso escolar (aunque mal gestionados sí que podrían derivar en él). De esta manera será más fácil identificar los casos reales.

Podríamos para empezar a concretar qué situaciones si que son “bullying” dejar de pensar cuando vemos algo que no nos gusta “que es normal”, puede que lo sea o puede que no, pero hay veces que los conflictos entre niños necesitan un análisis adulto. Cuando la conducta violenta o intimidatoria se produce de forma continuada ya no hablamos de episodios, y además tendremos en cuenta que el agresor – cuando se trata de acoso escolar – es más fuerte, grande o poderoso que la víctima.

En una próxima entrega, hablaremos de indicadores que puedan “contarnos” que se está produciendo acoso, y también dedicaremos algunos artículos a analizar el papel de víctimas, agresores y espectadores, así como al abordaje del problema.

Imagen | edenpictures
En Peques y Más | Síntomas de Bullying en nuestros hijos, ¿De verdad pensamos que son cosas de niños?

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