
Cuántos problemas y preocupaciones nos trae la entrada de nuestros hijos en la vida escolar. Toda la ayuda e información que recibamos es poco y un aliado que tenemos es la figura del orientador escolar. En estos días en que tanto se habla del fracaso escolar y de la autoridad de profesores he querido entrevistar a una persona que sabe mucho de niños y escuela, porque lo vive día a día desde dentro, la orientadora Eva Díaz Riesco.
Eva es psicopedagoga y Responsable del Departamento de Orientación del Colegio Arcadia, situado en Villanueva de la Cañada, Madrid. Su trabajo puede definirse como el punto sobre el que pivota el triángulo alumno-profesorado-familia. Por eso es tan importante su labor y puede darnos tantas claves sobre la vida escolar de nuestros hijos.
Peques y Más: Eva, ¿por qué decidiste ser orientadora escolar?
Eva Díaz: Porque lo que más me gusta es la educación, pero desde un punto de vista global, sin centrar en una determinada etapa o área de conocimiento, para poder mejorar de forma transversal el desarrollo del niño.
Pym: ¿Cuál es tu labor en el colegio?
ED: La detección de problemas de aprendizaje, coordinar y controlar la acción tutorial, promover la participación de las familias. Habitualmente, la educación a nivel de aula no da respuesta a niños que se salen de la media, desde el departamento hacemos un ajuste de lo estándar para esos niños. Para prevenir y tratar el fracaso escolar la clave está en la acción tutorial. Los tutores son los que suelen detectar los fracasos y los que suelen tratarlos con nuestra ayuda. Nos centramos en cursos clave como tercero de infantil o tercer ciclo de primaria y a los chicos se les trata con una visión múltiple: capacidad, madurez, motivación.

Pym: ¿Cómo es tu relación con los padres?
ED: Es muy estrecha. Somos un departamento abierto, al que los padres pueden acudir siempre que quieran. Además, se imparten talleres para padres. En realidad, las familias son la parte más difícil y también más bonita y básica de mi trabajo. Muchas veces los padres no entienden el problema de sus hijos, pero casi siempre se acaba transformando en una relación muy fructífera.
Pym: ¿Qué se hace cuando tus intervenciones no funcionan?
ED: Se busca ayuda externa de profesionales y una mayor implicación de las familias, puesto que a veces aquí está el problema. Si nada funciona, se vuelve a empezar, puede que algo se nos haya escapado.
Pym: El acoso escolar preocupa mucho a los padres, más bien nos asusta; a veces nos parece que en los colegios no se hace nada al respecto. ¿Cómo se detectan y tratan estos casos?
ED: Se detectan con dificultad, pues suelen tener lugar de forma oculta. Cuando nos llega alguna noticia, se pone en marcha un protocolo que comienza con una ronda de entrevistas a alumnos. Esto debe hacerse con mucho cuidado para que no se interprete por parte de las familias como una acusación, sólo queremos tener información sobre lo que está pasando. A la vez, se comienza a controlar al posible acosador. Si se confirma la sospecha, se avisa a las familias de acosador y de acosado y comienzan las actuaciones sobre ambos. En el caso del acosado, se trabajan sus habilidades sociales, que suelen estar mermadas. Con el acosador se trabaja la empatía y asertividad y también con su familia, que normalmente comienza negando los hechos.

Pym: ¿Qué opinas de los castigos como sistema educativo en la escuela?
ED: Que deberían ser la última medida, aunque no lo son. Se debería trabajar en la prevención y no con dejar sin recreo o la dichosa silla de pensar. Pero entre los profesores y las familias hay de todo y muchos sólo saben trabajar con castigos.
Pym: A raíz de las últimas propuestas políticas en materia de educación, ¿piensas que es necesario reforzar la autoridad de los profesores?
ED: Más que la autoridad, yo hablaría de la magistralidad de los profesores, que sí hay que defenderla, pero no de la manera que proponen. El cambio no pasa por leyes punitivas que propongan los tecnócratas en solitario, sino por un pacto en el que intervenga toda la comunidad educativa. El problema es que muchos políticos no quieren personas críticas, sino borregos obedientes que no pongan trabas a su labor.
Muchas gracias, Eva, por tu amabilidad y profesionalidad.