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Haciendo examen

Los exámenes generan ansiedad en los niños por distintos motivos, de hecho los adultos también la experimentamos cuando nos enfrentamos a situaciones tensas. La situación ideal es aquella que conduce a que el pequeño pueda controlar su estado para que no le afecte demasiado.

Sabemos que los exámenes no miden con exactitud los conocimientos de los niños porque pueden intervenir otros factores (además de haber estudiado) en que la prueba salga más o menos bien. Sin embargo constituyen un método de evaluación muy común, y los estudiantes pueden enfrentarse con éxito a ellos organizando bien el tiempo, esto les hará sentirse más seguros, veamos cómo les podemos ayudar.

¿Quién sufre ansiedad ante los exámenes?

La adrenalina es la hormona responsable de que nuestro cuerpo se prepare para el peligro, la que nos prepara para reaccionar ante el peligro. Ocurre cuando estamos sometidos al estrés, y origina reacciones físicas como vómitos, temblores, sudor…

Así que cualquiera puede sufrir un cierto grado de ansiedad antes de los exámenes, a condición de que ‘vivan’ la situación como peligrosa (aunque no lo sea). En ello influyen fundamentalmente los pensamientos que los niños puedan llegar a tener (no seré capaz de aprobar, seguro que no me sé las preguntas, olvidé estudiar la última parte del tema, etc.), por lo tanto es de esperar que el control de pensamientos pueda actuar con éxito en el control de los ‘nervios’.

Todos los alumnos pueden tener ansiedad en época de exámenes, aunque son más vulnerables los perfeccionistas, los que sufren presión exagerada por parte de sus familias, los que no descansan suficiente por la noche, o aquellos que no han estudiado bien

Controlar los nervios cuando hay exámenes

En este apartado se incluyen algunos trucos que permitirán recuperar la calma durante las horas o minutos antes del examen: como ya he comentado, una buena organización (empezando varios días antes a preparase) facilita que los alumnos se sientan más seguros el día de la prueba.

De esta forma y durante la jornada anterior, sólo será necesario un breve repaso de la materia. Pero, ¿es suficiente?, no perdamos de vista la necesidad de que los peques duerman bien la noche antes, y de que realicen un desayuno equilibrado la mañana del examen.

¡Arriba los pensamientos positivos!, somos los padres los responsables de enseñarles que cualquier pensamiento se puede convertir en positivo: he estudiado suficiente, daré lo mejor de mí, leeré atentamente las preguntas para no equivocarme, no me distraeré, repasaré al final para comprobar que lo he hecho bien.

Ese día está prohibido llegar con el tiempo justo al colegio, además es un buen momento para poner en práctica los consejos de los padres sobre cómo realizar respiración controlada para relajarse (inspirar y expirar lentamente cuatro veces seguidas, evitando inhalar un exceso de aire).

¡Que no se pierdan durante el examen!, primero se responden las preguntas que se saben y después se pasa a aquellas que suscitan algunas dudas, dejando para el final las que ‘a primera vista les tienen confundidos’ o no conocen la respuesta. Es necesario preguntar a la profesora el significado de un enunciado que no conozcan, entendiendo lo que se espera de ellos, es más fácil contestar bien.

Estudiando

Consejos para las familias

Para ayudar a nuestros hijos empecemos por entenderles y empatizar con ellos (los exámenes no ‘son un plato de gusto’), para después servirles de guía para organizarse. Entender a los niños también se traduce en evitar los reproches cuando con posterioridad los resultados no sean los esperados.

Así pues, es importante entender cómo se sienten, y qué preocupaciones tienen respecto a los exámenes, pero también lo es servirles cómo apoyo para cuestiones que posteriormente desarrollaran por sí mismos: lugar y horarios de estudio, material necesario, etc.

En cuanto a la forma de estudiar, está comprobado que una buena organización con mucho tiempo por delante facilita las cosas, permitiendo – además – que los niños sigan disfrutando de bastante tiempo libre aun que estén ‘de exámenes’. Anteriormente os hemos dado algunas pistas que os pueden orientar con niños de segundo, tercer ciclo, y también hemos hablado acerca del método ELSER (que podemos utilizar en el último curso de Primaria y primeros de Secundaria).

Deberes

Y si ante un resultado peor de lo que se esperaba no debemos reprochar, cuando las notas son buenas a mí personalmente no me gusta recompensar con bienes materiales, pero sí felicitar a los niños por el esfuerzo, y hacerle notar que estamos orgullosos de él. El premio a la dedicación es la satisfacción de que todo ha salido bien.

Y para finalizar, debemos de ser capaces (todos) de aprender de los errores de forma positiva. Por ejemplo es mucho mejor ‘¿crees que podrías haber estudiado de otra forma?’ a ‘ya te dije que no lo dejaras para los últimos días, ¡eres un desastre!’. Es necesario que ellos mismos encuentren la forma de avanzar y rectificar fallos.

Imágenes | Probably Okay!, bathe in light, Memorial Public Library
En Peques y Más | Guía práctica para ayudar en los exámenes finales a los niños, Recomendaciones para que la ansiedad no interfiera en la vida diaria de los niños, ¿Cómo podemos ayudar a nuestros hijos e hijas en los estudios?

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