
No soy un experto en el tema pero mi observación de la realidad en casa me hace ver que los niños aprenden y adquieren el conocimiento de una forma progresiva. Mi conclusión es que hay cuatro formas en las que nuestros hijos pueden aprender a hacer o a entender las cosas. Una de ellas, obvia, es que no aprendan. O sea, que conocen cero, son ignorantes y son incapaces de responder ante cualquier cuestión que les hagamos. La educación es un derecho pero la obligación de aprender es de los alumnos. En medio hay un montón de matices que no vamos a comentar ahora.
Otra forma de adquirir el conocimiento es aprenderse las cosas de memoria. Esta forma, a mi modo de ver no válida, sin embargo es fundamental para que los peques empiecen a darse cuenta de que tienen que aprender algo y llenar su cabeza de conexiones neuronales útiles y que les ayudará a progresar. Las tablas de multiplicar son un claro ejemplo de ello.
La otra forma de aprender, por llamarlo de alguna manera, es que engañen. O sea, que no tengan ni idea de lo que están diciendo pero que a nosotros nos parezca, porque tampoco tenemos ni idea, que es increíble lo que nos están contando. Esta forma de aprender tiene un recorrido mínimo y no puede durar mucho tiempo. Así que lo normal es que acaban como al principio, o sea, en la ignorancia.
Y la última forma de aprender las cosas es razonando, descubriendo, probando, impulsando, creando, tropezando hasta alcanzar un estado de situación de conocimiento, de entendimiento de las cosas. Es fácil que los niños alcancen este lugar pero tienen que trabajar duro, observar, aprender y no rendirse. Es como lo que hacen en los videojuegos, mucha insistencia, observar, copiar, aprender y avanzar. En el caso de las tablas de multiplicar, es cuando se dan cuenta de que 7×3 = 21 es lo mismo que sumar 7 tres veces. Hay niños que no descubren eso hasta que pasan muchos años, y eso es una tragedia.
Así que no nos tenemos que desesperar y lo que tenemos que hacer es impulsarles a que aprendan a que descubran sus retos y a que los resuelvan. Habrá que estar muchas veces pendientes de ellos, escuchándoles, animándoles e intentando alejarles de ese camino que conduce a la ignorancia y al engaño. Cuando sean mayores, que sepan reaccionar por sí mismos, que encuentren las respuestas y que sea difícil que se queden atrás por la ausencia de conocimientos.
Imagen | Peter Baekgaard

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