Los padres y madres no deben ayudar a hacer los deberes, pero sí ofrecerles una buena guía a los niños

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Deberes

La Confederación Española de Asociaciones de Padres de Alumnos nos ha vuelto a recordar que los deberes escolares pueden constituir una sobrecarga para los alumnos, y provocar desigualdades sociales.

Y es que una cosa es que los alumnos amplíen sus conocimientos mediante una formación complementaria (lectura, investigación, acercamiento a la cultura, etc.) y otra que deban completar tareas repetitivas y monótonas que a más de uno les provocan rechazo.

Pero por nuestra parte, hoy queremos ofrecer algunas claves para que vuestra familia salga airosa de esas tareas diarias o semanales que muchos niños deben completar en casa.

Me gustaría aclarar que yo no soy partidaria de que los niños traigan tareas para casa después de estar cinco horas en clase: me refiero a ese tipo de deberes consistentes en acabar una hoja de divisiones, completar palabras con g o gu, etc., la verdad es que no le encuentro ninguna utilidad. Por ejemplo, si mi hijo ya realiza cálculos en clase, podríamos en casa coger el microscopio y mirar los hongos que nos hemos encontrado dentro del bote de cola, por suerte su carga de deberes es tan reducida que también nos da tiempo a disfrutar del tiempo libre y de otros aprendizajes, pero ¿es así con todos los niños?

Por otra parte considero que son un asunto entre los profesores y mis hijos, y si algún día pensara que son excesivos (cosa que no ocurre por el momento) hablaría con las tutoras correspondientes. Con esto quiero decir que no es mi intención condicionar a los peques, sino lograr que alcancen más autonomía en su realización, y estar presente para guiar.

Muchos niños necesitan ayuda de sus padres

Según una encuesta realizada en 2010 por TNS Demoscopia, el 80% de los alumnos en Primaria, son ayudados por padres y madres para finalizar las tareas escolares. Deberíamos preguntarnos por qué necesitan ayuda: ¿no entienden los enunciados?, ¿no tienen un lugar adecuado para los deberes?, ¿son excesivos? Las razones serán diversas imagino, pero si la carga supera el tiempo razonable según la edad o la capacidad de los alumnos, creo que el profesor se debe replantear algunas cosas.

En general las orientaciones para que sepamos cuánto tiempo deben dedicar a los deberes los niños son: 30 a 40 minutos para primer ciclo de Primaria, 60 minutos cuando están segundo ciclo de Primaria, 90 minutos para quinto y sexto, y dos horas para alumnos en los primeros cursos de la ESO. La etapa de Infantil no es obligatoria, y por lo tanto no es necesario que lleven deberes, es más: hay alguna Comunidad Autónoma en la que se prohíbe expresamente que se manden tareas a niños de tres, cuatro y cinco años.

Muchos padres y profesores defienden los deberes como forma de que los peques adquieran responsabilidades, tengan una rutina y valoren el esfuerzo, pero por una parte debemos pensar que ellos necesitan también mucho tiempo para jugar (y esto es necesario de cara a su desarrollo) y por otra parte hay otras muchas formas de que los peques se responsabilicen o tengan una rutina (si es que este es nuestro objetivo), por ejemplo asignándoles alguna tarea en casa, creando hábitos de lectura o de actividades familiares compartidas, etc.

Una ayuda para dejar de ayudar a los peques con los deberes

Debo aclarar que la supervisión es necesaria, y que si los padres no pueden estar presentes debido a sus horarios de trabajo, muchos niños lo tendrán realmente complicado: y es a esto a lo que se refieren los responsables de CEAPA cuando hablan de desigualdades
  • Los deberes siempre a la misma hora: como una norma general que admite excepciones. Es decir si un día tenemos una visita, necesitamos descansar un poco más o nos ha apetecido visitar la biblioteca, pues no pasa nada.
  • Procuremos que las tareas se realicen siempre en el mismo lugar: aunque cuando son pequeños (alumnos de Primaria) no sea estrictamente necesario un rincón de estudio, si que se requiere un ambiente tranquilo, una mesa dónde poder dejar libros, cuadernos, lápices, diccionario, etc. y ausencia total de distracciones.
En un mismo lugar, y a ser posible acompañados de papá o mamá que no ayudan pero se ocupan de sus cosas: ordenan facturas, leen un informe, anotan la lista de la compra
  • Los padres no hacen los deberes pero pueden ayudar a que sus hijos se fijen mejor en los enunciados, se tomen con más calma los problemas, y entiendan que por lo general hay tiempo para todo.
  • Mamá, tengo una duda… y ¿cómo crees que podrías resolverla?, hay muchas veces que los niños pueden recurrir al diccionario, libros de texto o internet para solucionar un problema. Se trata de darles herramientas para proseguir con éxito.
  • Aunque no nos gusten los deberes podemos alabar la capacidad para hacer resúmenes de nuestro hijo menor, la rapidez del mediano, y cómo el mayor cuida sus cuadernos. Hablar en tono positivo les hace sentir mejor y les motiva.
  • Evitar discusiones: los deberes los ha mandado el profesor, puede que sean aburridos, pero con una buena guía o supervisión los niños se dan cuenta de que tardan poco en acabarlos. Si como padres los consideramos excesivos por que limitan el tiempo de ocio o cualquier otra razón, debemos hablarlo con los tutores.
  • No debemos ser rígidos: puede que el cansancio les impida de verdad entender un planteamiento, o que necesiten que escuchemos la poesía que han aprendido. Estar junto a ellos es muy estimulante también para nosotros.
  • Por el bienestar de todos procuremos: que tengan tiempo para jugar, que no empiecen los deberes estando muy cansados, que merienden bien, y que duerman las horas necesarias por la noche.
  • Mantener un diálogo con los tutores de los niños: programar tutorías una vez al trimestre como mínimo.
Últimamente también observo cómo las desigualdades también se notan entre los alumnos que se quedan al comedor y los que no: en nuestro cole no hay un lugar adecuado para que puedan acabar las tareas después de comer. En niños de cuarto ya se ve cómo algunos hacen sus tareas en casa a medio día (entre ellos el mío), y otros deben esperar a salir de clase y acabar las extraescolares para finalizarlas, quedándose sin tiempo libre
  • ¡Mucho cuidado con sobrecargarles de actividades extraescolares!, como mínimo deberían tener dos tardes disponibles a la semana.
  • No hay recompensas por hacer los deberes: la mejor recompensa es la satisfacción de progresar, y el saber que van a poder dedicar un buen rato a realizar otras actividades quizás más placenteras.

Los que hemos presentado son unos consejos generales, que más allá de la valoración de la idoneidad o no de los deberes para casa, nos pueden servir a los padres. Nunca perdamos de vista el bienestar de nuestro hijo, puede que este incluya un buen rendimiento académico, pero los niños son más que alumnos.

Imagen | ohnb2008
En Peques y Más | ¿Pueden los niños continuar aprendiendo durante el verano sin deberes?, ¿Deben los padres obligar a sus hijos a hacer los deberes?

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