Aprendiendo a leer

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leer.jpgHace tiempo escribí sobre los primeros pasos hacia la lectura en los niños, como una buena motivación es la base para aprender a leer. Es importante que tengan toda clase de libros a su alcance para que ellos mismos los vean como algo normal en sus vidas, si encima los padres somos lectores ayudaremos muchísimo a que ellos adquieran ese hábito de forma natural y fácil.

No obstante no debemos nunca olvidar la fase madurativa de cada niño, que es lo que verdaderamente influirá a la hora de aprender antes o después a leer. Al igual, como siempre defiendo, que no podemos obligar a un niño a andar o hablar cuando nosotros queremos, sino que respetamos su desarrollo individual, también tenemos que apreder a respetar esta faceta del niño.

Parece que seguimos sin entender realmente todo lo que engloba el poder aprender a leer en los niños, puesto que muchos padres siguen viendo el tema de la lectura como una fase importante a realizar cada vez con mayor antelación. Si el niño no lee a los cinco años es por pura vaguería y no porque su cerebro esté o no preparado para ello, es lo que se desprende de los muchísimos comentarios que he escuchado a lo largo de todo el pasado curso escolar entre algunos padres.

En otros países de Europa los niños no tienen que enfrentarse a las letras hasta los séis años, con lo que no les cuesta nada su aprendizaje y en poco tiempo leen correctamente. Nosotros, sin embargo, parece que queremos ganar una supuesta carrera contra reloj que lo único que tiene como objetivo es pretender que nuestros hijos lean antes y mejor, aunque en el fondo esto no nos garantice el descenso de fracaso escolar que, por contra, cada vez sube más escandalosamente entre los estudiantes.

Lo que más curioso me resulta es escuchar las reuniones con el profesorado, defendiendo a capa y espada la individualidad en el aprendizaje de cada niño pero que, sutilmente, sigue presionando a las familias para que fomenten la lectura entre sus hijos y que, de esta manera, aprendan antes a leer sin seguir su propio consejo, solamente porque el Ministerio de Educación piensa que los niños tienen que pasar a Primaria sabiendo leer y escribir.

Y es que, en mi opinión, no por mucho madrugar amanece más temprano. Evidentemente el profesor tiene todas las armas en su mano para fomentar e incentivar a un niño a despertar el interés por las letras y, por consiguiente, por su lectura, pero no por ello nos tenemos que agobiar desde casa si vemos que nuestro hijo sigue sin leer correctamente. Este sigue siendo mi caso, como ya conté en el otro artículo, puesto que mi hijo adora los libros pero sigue sin madurar esa parte suya que haría que los leyera por sí mismo.

Nuestro caso, como el de muchas familias, hace que nos movamos entre dos aguas. Por un lado el respeto total hacia el desarrollo cognitivo del niño, por otro lado la presión constante del colegio para que el niño no se quede rezagado en un punto que, como ellos mismos admiten, se está adelantando cada vez más en los niños. Y en el centro de todo, las víctimas reales, nuestros hijos, que en el mejor de los casos nos dirán que el cole es un rollo y se esforzarán por intentar comprender algo que, a la mayoría, aún les suena a chino.

Enseñar a leer lleva su tiempo, aprender a descifrar las letras, unirlas en sílabas y llegar a completar una frase es todo un trabajo para ellos que, en muchas ocasiones, no se ve recompensado en su misma medida, y que conste que no lo digo por el plano material, sino en mostrarles el orgullo tan grande que sentimos cuando vemos el fruto de su esfuerzo y el paso tan grande que han dado en su aprendizaje.

En Peques y más | Primeros pasos hacia la lectura, Aplicaciones para facilitar la lectoescritura
Imagen | midnights garden

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