
Estoy leyendo el libro de Oriana Fallaci, Un sombrero lleno de cerezas (Un cappello pieno di ciliege), en el que de una forma amena cuenta la historia de sus antepasados y de cómo se fueron desarrollando sus vidas entre los siglos XVIII, XIX y XX.
El libro se publicó a finales del 2009 y está editado por La Esfera de los Libros, tiene 833 páginas y se han vendido más de 600 mil ejemplares en Italia.
Tengo que decir que soy un fan total de Oriana, periodista y escritora italiana fallecida recientemente, y que su obra me parece genial y altamente recomendable.
Para no alargarme alabando a Oriana me gustaría indicar lo que he leído en el libro referido a la educación de una de sus ascendientes. Esta persona, de nombre Montserrat (María Ignacia Josefa Rodríguez de Castro y Grimaldi), fue educada en Barcelona (España), en concreto en el Monastir de Junqueras a finales del siglo XVIII.
Según describe la autora, el Monastir era un sofisticado colegio de monjas benedictinas en el que no sólo se enseñaba a bordar y a hacer reverencias correctamente. Se trataba de una especie de academia para chicas en las que se impartían clases de Historia, de Geografía, de Filosofía, de Literatura. También se aprendía a tocar al menos un instrumento y a hablar un idioma extranjero.
El libro indica que la educación de la niña Montserrat en el Monastir duró desde sus ocho hasta sus dieciocho años. En ese tiempo la pequeña aprendió catalán, francés, italiano. Conocía a los filósofos griegos, estaba al tanto de la Historia reciente con la Revolución francesa y con la victoria de las colonias de Estados Unidos ante Inglaterra. Conocía también la obra de Cervantes. Tocaba bien el laúd improvisando preludios, fugas y ejecutando suites.
La historia está muy novelada, ¡acaso no haríamos todos lo mismo sobre la vida de nuestros antepasados para darle mayor sentido! Pero tiene un valor muy importante y es que el libro cuenta la historia de la reciente Europa y muestra el profundo amor que siente la escritora por este continente lleno de historia, guerras y pasiones. Leerlo es revisar la historia de Europa con todos sus aciertos y sus errores.
Sobre la educación impartida por el Monastir, me ha encantado y fascinado porque me parece incluso más de lo que se puede aprender en la actualidad y te hace reflexionar sobre en qué momento nos hemos desviado de conseguir un aprendizaje tan sólido.
Más información | Oriana Fallaci en la Casa del Libro
En Peques y Más | Las áreas de conocimiento para el aprendizaje, Cómo se está educando a los niños en los países emergentes
Imagen | Alberto
Comentarios
¡Fascinante uno poder hacer eso con la familia! Pero ¿No era muy memoristica la educación del pasado?
El libro no he terminado de leerlo y encuentro algunas cosas que también se pueden publicar. Lo tengo que analizar todavía. Respecto a poder contar las historias de tus antepasados, al parecer traspasadas de generación en generación, tiene que ser fascinante y sumamente enriquecedor.
Sobre el método de la educación no creo que fuese memorística en cuanto a que enseñaban sobre todo a ser persona. Creo, es una sensación. La memoria empezaría más tarde cuando la educación a los niños fue más generalizada. En aquel momento no creo que existieran muchas escuelas públicas con lo que o pagabas o a trabajar con la familia. Duros tiempos aquellos.
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