
A lo largo del curso escolar es necesario mantener una comunicación periódica con los profesores con los que se desarrolla el alumno. En nuestro caso el mecanismo utilizado y que resulta suficiente son las tutorías.
Se pueden tener tres o cuatro tutorías a lo largo del año. La primera tiene que ver con la programación del año, con la identificación de los retos que tiene que superar el alumno en el año. La segunda y la tercera se pueden considerar como correctoras o impulsoras del desarrollo del alumno en el momento en el que se desarrollan. El objetivo es pulir, matizar y poner en reflexión los pros y los contras. Es necesario escuchar al profesor y seguir sus recomendaciones. Al final son ellos los que están la mayoría del tiempo con nuestros peques y a ellos nos debemos confiar.
La cuarta tutoría es la de la despedida, es la que sirve de agradecimiento por el esfuerzo realizado en el año y la de marcar referencias para continuar con el impulso durante el período vacacional.
Las tutorías no son obligatorias pero vale la pena asistir para conocer de primera mano cómo se comportan nuestros hijos en sus tareas diarias. Es importante dejar al profesor hablar y que explique los métodos de aprendizaje y de desarrollo del pequeño.
Este año, comienzo del desarrollo de la capacidad de leer y escribir, la tercera tutoría fue especialmente enriquecedora advirtiéndonos de los riesgos de no realizar un buen seguimiento y refuerzo en casa de lo aprendido en el aula. Los deberes se tradujeron en prestar más atención a momentos de lectura utilizando herramientas disponibles en el mercado: software, libros, cartillas… y apoyando su uso en la casa.
En la cuarta tutoría, ya celebrada, se observa que la progresión de infantil a primaria parece que está dentro de la normalidad y así nos lo manifestó la Tutora. El reto para los padres es cómo ir sorteando y gestionando la educación de los hijos manteniendo la progresión creciente en el tiempo.
Foto | Jimee, Jackie, Tom & Asha
Comentarios
Comparto plenamente la opinión de que hay que ir a tutorías con los profes, aunque el profesor no la pida y parezca que el niño vaya bien. Nosotros pedimos unas tres tutorías al año, desde que son bebés y van a la guardería, eso nos sirve a nosotros para que se convierta en un hábito querer hablar con el profesor.
Eso, más tutorías y menos corrillos a la entrada y salida de los alumnos que no es el momento.
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