Niño de 8 años

Tengo la impresión de que sin darnos cuenta estamos reduciendo considerablemente la infancia de nuestros hijos. ¿Por qué digo esto? Porque en tan pocos años no es posible que hayan cambiado tanto las cosas; no es posible que la especie haya sufrido un proceso de progresión o regresión (según el punto de vista de cada quien) tan importante.

Tengo 34 años, en unos días cumpliré los 35. No sé ustedes, pero yo no veo mi infancia, adolescencia, juventud, tan lejana, y no puedo creerme lo que a veces veo, no puedo creerme que pretendamos tener niños de 8 años, que actúen o que sus gustos sean o estén al mismo nivel que los niños de 12 ó 15 años.

Soy co-propietaria de un local en el que, entre otros muchos artículos, vendemos todo tipo de prensa, revistas, etc. Pues bien, algunas veces me quedo estupefacta observando como la gente compra a sus niñas de 8 años, revistas tales como “Bravo”, dedicadas claramente a un público adolescente o, como mucho, pre-adolescente.

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