Niño de 7 años

A veces vuelven nuestros hijos del colegio con una carita especial y nosotros notamos enseguida que algo no anda bien. Y entonces descubrimos en su mochila una nota del maestro. Estas notas que nos trastocan, las malas, me refiero.

En primer lugar, no hay que hacer drama del asunto. Hay que preguntar al niño y escuchar su versión sin juzgar (escucha activa se llama). Y creerle, claro. Si vemos que hay un problema, animarle a que él o ella proponga la solución, aludiendo a su sentido de la responsabilidad.

Si las notas se suceden, hay que hablar tranquilamente con el maestro y buscar entre los dos soluciones. Es fundamental partir desde la personalidad del niño, no a todos les funcionan las mismas soluciones. Para esto es importante que el maestro o maestra conozca la versión que nos ha dado el crío, es posible que le falten datos del asunto al niño o al maestro y se haya creado un malentendido. Nosotros debemos ser el puente de comunicación entre maestro y alumno.

Actividad de la comunidad