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Eso es lo que me pregunto después de escuchar a algunos grupos de padres o maestros. Y es que parece que seguimos minimizando el problema tan grande que es la violencia en los niños, con eso de que son precisamente niños…
Y es que parece que nos encontramos ante dos frentes abiertos, la protección que se presenta en las aulas ante la problemática que presenta un niño agresivo al que, por supuesto, hay que ayudar con todos los medios de que disponga el colegio, y la otra cara de la moneda, la desprotección en la que se encuentra el resto del alumnado que se convierte en la vÃctima constante.
En mi opinión se sigue dejando de lado a este último, volcándose el centro en solucionar el problema del primero y, por contra, llegando a fomentar la violencia entre el resto del grupo, dado que un niño al sentirse indefenso la mayorÃa de los padres optan por la vÃa rápida, “hijo, cuando te peguen tú pega” y al final todo un trabajo pacifista elaborado durante los primeros años del niño acaba en la basura.
Y es eso lo que estoy viendo en la mayorÃa de las aulas de Infantil y primeros ciclos de Primaria. Cuando un niño solicita ayuda porque un compañero le está molestando o agrediendo, habrÃa que prestarle la atención que requiere y no hacerle el clásico comentario con el agresor al lado “¿verdad que no lo vas a hacer más?, venga daos la mano como amiguitos y a seguir jugando”. Vamos, que nos hicieran lo mismo en la oficina con algún compañero, al que se le va a menudo la mano, ya estoy viendo a nuestro jefe intentar mediar de la misma manera y, nosotros, seguir aguantando el chaparrón dÃa tras dÃa.
Los profesores, directores de centros y los padres de los niños más problemáticos buscan soluciones para el problema del niño, que me parece de lo más acertado e imprescindible, e intentan una integración total en la sociedad, pero siempre a costa de la paciencia y seguridad del resto de los niños que son los que realmente sufren sus ataques sin protección real alguna. Y contra más pequeños sean muchÃsimo peor es la situación.
Al final tienden a ver normal que un niño pegue más de la cuenta, en el mejor de los casos lograrán no acercarse a él para evitar sus agresiones, en el peor de los casos llegará a sacar su propia agresividad a flote por mera defensa y en ese momento es cuando el sistema ha fracasado totalmente, puesto que ha obligado a un niño a tener que defenderse porque el colegio no le ha ofrecido la seguridad necesaria para su correcto desarrollo.
En el último punto nos encontramos el resto de los padres que opinan que los niños no tienen que ir al colegio a aprender a defenderse, sino a adquirir unos conocimientos culturales y a aprender a relacionarse con otros niños, pero de manera pacÃfica y ordenada. Lo malo es que detrás de estas afirmaciones sigue habiendo un gran pozo porque en el fondo se sigue viendo normal las peleas entre los niños, con lo que no exigimos debidamente un cambio radical en la manera de abordar estos temas en el ámbito escolar.
En mi opinión, mientras sigamos pensando que es normal que los niños se peguen, sigamos restándole importancia el hecho de que un niño pida ayuda de forma continuada ante la incapacidad de “quitarse” a otro alumno de encima que le molesta constantemente ( y le cataloguemos como el clásico niño “ñoño”) o prioricemos las necesidades del niño agresivo en lugar de procurar una total seguridad a los demás niños, seguiremos tolerando la violencia infantil en la escuela y, por ende, fomentándola.
Imagen | Grupo Educativo
Comentarios
La verdad es que tiene que ser difÃcil tratar el tema en el colegio, pero, claro, lo peor es dejarlo estar porque normalmente irá a más.
Al menos yo lo que le pido al colegio es que se note que hace algo, aunque no consiga arreglarlo.
Hay que entender que tienen muchos niños y pocos medios, pero no por ello tenemos que tratar el tema como algo normal, que siempre ha pasado, si no se ataja nunca terminaremos con ello.
Lo que más rabia me da son los padres, que al final asienten porque es "lo normal" en lugar de procurar que no se repita. Todos terminan dando el mismo consejo "no pegues, pero defiéndete", claro que si el profesorado no actúa como verdadero juez no llegaremos nunca a ningún sitio.
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