¡Se me ha caído un diente!

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Ratoncito Pérez

Pues como el diente inferior se le movía mucho y para que no se quedara mucho tiempo en esa situación la profesora consideró, con buen criterio, que era el momento de terminar con aquello y tiró para sacarle el diente a mi hija.

Ese es el primer paso para empezar el ritual del Ratoncito Pérez en casa. Mi hija se puso a escribirle una carta para que el ratoncito se sintiera contento y agradecerle el trabajo de llevarse su diente y para que le dejase una recompensa justa.

El momento de la caída de un diente, y más si es el primero, es muy emocionante. Si a otros niños de la clase ya se les ha caído uno es normal que todos los niños, que les encanta compararse para competir, quieran presumir de tener su agujero en la boca.

Es muy divertido ver a los peques con el hueco, generando sonidos nuevos, viendo cómo presumen de enseñar su espacio libre o moviendo la lengua para explorar esa nueva configuración de la boca.

Ahora sólo queda esperar a ver cómo se van cayendo los demás y a qué ritmo. El objetivo es que el Ratoncito Pérez no se vuelva loco y pueda cumplir su misión para alegrar a los niños por la pérdida de un diente.

En Peques y Más | El Ratoncito Pérez
Imagen | Mestdagh

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Comentarios

  • 1

    Avatar de Miriam H. Bravo !

    Enhorabuena Marcos por ese dientecito caído! parece mentira que estas cosas nos hagan sentirnos tan especiales junto a nuestros pequeños en una especie de regresión a nuestra propia infancia!

    Un abrazo,

    Miriam.

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