No nos olvidemos de la autononía, por favor

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A la edad en la que nuestros hijos empiezan el segundo ciclo de Educación Infantil, una de las áreas principales es la de Autonomía Personal. Nos gusta que en el colegio les enseñen a hacer cositas por sí solos, ponerse el mandilón, los abrigos, bufandas, coger y recoger sus cosas… En casa nos rompemos los sesos para que coman solos, se laven los dientes solos, se vistan solos, jueguen solos, hagan sus necesidades solos… Es decir, somos conscientes de que después de los primeros años de dependencia total, nuestros hijos deben de ir soltándose un poquito y haciendo ciertas cosas por sí mismos. En dos palabras, crecimiento y maduración.

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Me sorprende mucho que, después de tanto esfuerzo inicial, llegue un momento en el que parece que nuestros hijos, como consecuencia de nuestra permisividad, pierden esa autonomía a favor de ciertas licencias que, a mi entender, no vienen a cuento.

Pondré varios ejemplos:
¿Por qué nos empeñamos en ir a despertar a nuestros hijos cuando tienen en su habitación un precioso despertador?
¿Por qué recogemos su taza de desayunar y se la lavamos?
¿Por qué recogemos aunque sea a regañadientes la ropa que ellos dejan en cualquier lado?

Es evidente que hay muchas cosas que un niño de 5, 7 años no hace pero, ¿qué me dicen de uno de 11 ó 12?
Centrémonos en el período de edad comprendido entre los 10 y 12 años. Perfectamente, son capaces de apagar un despertador por la mañana y saber que se tienen que levantar.
Igualmente, son perfectamente capaces de llevar lo que han manchado a la hora de desayunar al fregadero y fregarlo. No les llevará sino un par de minutos, ¿verdad?.
¿Y qué me dicen de no dejar la ropa sucia en el sitio destinado para ello?

Todo lo que hemos peleado para que hiciesen las cosas por sí mismos, y en cuanto bajamos la guardia van cogiendo terreno a la dependencia de papá y mamá.

Posiblemente pensamos que así los cuidamos y mimamos más. Pero no nos equivoquemos porque no es así.

Tampoco soy partidaria de la rígidez porque a fin de cuentas son niños, pero sí de que sepan que ya son suficientemente grandecitos como para hacer ciertas cosas.
Nadie les manda hacer la colada de toda la casa, ni dejar impecable la cocina después de comer pero, levantarse al toque de un despertador, limpiar lo que manchan, ser razonablemente cuidadosos con sus cosas, creo que no es pedirles nada del otro mundo.

Foto | Freddy The Boy

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