
¿Cuántas veces hemos oído estas tres palabras mágicas? Muchas, ¿verdad? Lo cierto es que las causas de que nuestro hijo esté aburrido obedecen a varios factores y no todos dependen de nosotros. Por un lado, está el niño que se aburre porque tiene demasiados juegos y no sabe por dónde empezar a jugar, o bien está tan lleno de regalos que nada le sorprende, todo le aburre. Por otro lado, está el niño acostumbrado a miles de actividades extraescolares que lo mantienen ocupado hasta el anochecer y cuando llega el fin de semana, se aburre. Y por último, están los cambios en los gustos de los niños, que van madurando conforme cumplen años, y si este año lo más es jugar a la peonza, cuando se “pasa de moda” ya no saben qué hacer en sus ratos libres.
Para combatir el aburrimiento, lo ideal sería que los padres jugaran con sus hijos, que inventaran juntos un juego o que hicieran alguna actividad en común como las que ya os hemos propuesto por aquí. Como sabemos que esto no siempre es posible, os recomendamos que les enseñéis a tener su propio criterio y que les dejéis elegir de vez en cuando qué se hace en casa.
Podéis decirles que el sábado por la tarde ellos deciden dónde ir, o enseñadles algún sitio nuevo que no conozcan, como otra ciudad o, sin ir más lejos, la biblioteca del barrio. Podéis darles objetos con los que puedan jugar con su imaginación como cajas, ropa vieja que ya no uséis o unas marionetas para que ellos mismos se construyan su propio juego.
Por supuesto, siempre tenéis que potenciar que el niño se relacione con otros de su edad para que aprendan entre ellos nuevos juegos y para que conozca niños nuevos. Esto no sólo se logra apuntándoles a clases extraescolares; de hecho yo hice muy buenos amigos en el jardín del bloque de casas donde vivía de pequeña.
Imagen | San Drino
Comentarios
interesante
El aburrimiento es un rollo, por descontado. Recuerdo que alguna tarde de domingo era especialmente soporífera para mi de pequeño, solo esperaba que pronto llegase el lunes para ir al colegio.
Eso sí, me psaba tan solo en las tardes de domingo, ¡curioso!
Esteban, eso es el síndrome de... "no quiero que sea lunes" Lo raro ahora Patch es ver niños jugando en la calle...
Pero si yo deseaba que llegase el lunes jajaja...
De vez en cuando, no está mal que se aburran... ¡seguro que al final salen del bloqueo!
Saludos!
Si yo no digo que esté mal que se aburran, pero la verdad es que puede ser aburrido para el adulto tener al niño diciendo "me aburro"...
Y yo también era de las que los domingos por la tarde me aburría mil
La verdad es que nunca he tenido la "suerte" de aburrirme ;), no se lo que es eso, bueno una vez en el cine con un tostón de película, he tenido un gran riqueza imaginativa por lo que siempre se me ocurría algo, bien sea soñar despierta (aún lo sigo haciendo) sin hacer nada, aparentemente claro, o contando una película a los muñecos, todo me valía. Puede ser que al intentar darles todo a los niños les quitemos esa parte de creación personal o imaginativa, de ahí que no sepan entretenerse o buscar alternativas propias al aburrimiento, pero recuerdo a mis primos de pequeños que traían loca a mi tía con el mismo comentario "me aburro", creo que la frasecita es atemporal, :D
Pues échate en agua!, si, eso es lo que decía mi madre cada vez que le decía la dichosa fracesita. Y el caso es que, la dichosa respuesta que tanto odiaba es la que contesto yo toooooodos los dias cuando mi hija mayor me dice ME ABURRO!. Que digo yo que tendrá que ver los churros con las meninas. En fin, que mis hijas, con toooooooooda una habitación llena de juguetes son incapaces de divertirse si no salen a la calle y corren monte arriba, monte abajo, patines arriba, patines abajo, y cuando más guarras y sucias aparecen en casa, más emocionadas y felices están. Y esque cada vez estoy más convencida que a mayor cantidad de juguetes menor capacidad imaginativa tienen los niños. Una de las cosas que más me impresionaron cuando fuí a Guinea Ecuatorial es en la capacidad que tienen los niños de inventarse juegos, o de fabricarse sus propios juguetes, con un brick te hacen unos coches maravillosos, y con su imaginación le ponen ruidos, sirenas etc. Las niñas con sus muñecas hechas de trapo se imaginan si lloran, o si se hacen caca, o si tiene sueño, o hambre, pero como nuestros juguetes lo hacen todo, lloran, hacen popó, dicen mamá, hacen ruido de sirenas, tienen luces y todo tipo de artefacto, pues no solo quita imaginación, sino que además elimina la parte más divertida del juego, y eso a la larga cansa.
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