Los niños y adolescentes practican sexting con imágenes y vídeos inspirados por la pornografía

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Sexting

La organización británica NSPCC, dedicada a la protección de la infancia, ha participado recientemente en dos estudios sobre la utilización del smartphone para practicar el ‘sexting’, y el impacto que esta actividad pueda tener en las relaciones sociales de los niños.

Tal y como os contamos en este artículo del año pasado, el sexting ‘consiste en la difusión o publicación de contenidos (principalmente fotografías o vídeos) de tipo sexual, producidos por el propio remitente’. Con este fin, se utilizan el teléfono móvil u otros dispositivos tecnológicos.

La primera conclusión no es nada alentadora, pues tras uno de los estudios (de tipo cualitativo) en el que también participaron el nodo Safer Internet y la Universidad de Plymouth, se empieza a constatar que el porno duro se consume de forma regular y normalizada entre los menores, y esto está llevando a que generen y compartan sexting que imite el tipo de comportamiento sexual reproducido en ese género.

¿Qué consecuencias puede tener la observación de contenidos pornográficos en los niños?

En la investigación mencionada han participado menores de 10 / 11 y 13 /14 años. Son edades tempranas para (en especial los de 10 y 11 años) para estar consumiendo este tipo de contenido, sin embargo a mí no me sorprende (sí que me escandaliza), porque desde hace dos años he hablado ya con varios padres de peques en esas edades cuyos compañeros acceden a pornografía con total naturalidad.

Al parecer los adolescentes que reciben imagenes de sexting de otras personas las comparten porque creen que son el equivalente a los recortes de revistas pornográficas que se compartían antaño.

No son capaces de diferenciar entre imágenes de contenido erótico o pornográfico profesional, y las imágenes de compañeros y compañeras que han escapado del contexto en el que supuestamente se compartieron

La influencia de la industria pornográfica, y más concretamente la que produce pornografía dura (hardcore), no termina ahí: el contenido de las imágenes que se comparten como sexting está inspirado por las secuencias y costumbres observadas en el porno más duro, lo que les hace creer también que esas posturas y acciones son normales y aceptables: aceptables tanto para quien las produce, como para quien las recibe y las acaba redistribuyendo.

En muchas ocasiones se trata de imágenes y vídeos musicales que alientan a los niños a realizar ciertas acciones donde normalmente el hombre trata a la mujer de forma denigrante, según alerta uno de los informes

Para los adolescentes, además, enviar y recibir imágenes de su cuerpo es parte del modo actual de flirtear. Sin embargo, muchas chicas aún se resisten a las peticiones de sus compañeros de clase que en muchos casos están simplemente probando suerte, sin tener una mala intención inicial de qué hacer después con esas imágenes en caso de obtenerlas

Enviando sexting

¿Cómo deberíamos actuar desde la familia y la escuela?

Los expertos reclaman una mejor educación afectivo sexual, en donde se debe tener en cuenta que las redes sociales forman ya parte de la vida social y amorosa de los adolescentes, y no centrarse solo en los aspectos biológicos de la sexualidad.

Es necesario también enseñar a los niños a decir NO en Internet, y ayudarles a discernir qué tipo de contenido sexual es inapropiado. Muchos profesores, sin embargo, encuentran imposible tratar con niños de 13 o 14 años el tema de la pornografía, o el porqué algunos comportamientos que aparecen en ese tipo de películas son degradantes: la causa suele ser que los padres simplemente no permitirían que se hablase de pornografía con los alumnos.

Es incómodo hablar de sexualidad con los niños, y más aún lo es tratar temas especialmente complicados como el sexting o la pornografía, sin embargo os puedo asegurar que si nos ocupamos los padres (y en algunos casos) los profesores, de esta tarea, nadie lo hará por nosotros. Se trata de conseguir que se comporten con responsabilidad.

De momento, no hay firewalls o filtros capaces de bloquear de manera efectiva el envío y la recepción de este tipo de contenidos, menos aún considerando que existen aplicaciones para practicarlo que están diseñadas para aparentar ser otro tipo de aplicaciones (calculadoras, navegadores…) y así engañar a profesores y padres, incapaces de detectar por qué medio se están compartiendo este tipo de imágenes y vídeos.

Por lo tanto la educación en la utilización de dispositivos (inculque un sentido de la responsabilidad y el compromiso en los jóvenes), es necesaria para después confiar en ellos, por lo tanto la otra opción que tenemos (esta más extrema) es retirarles los teléfonos, algo que desde mi punto de vista sería la única solución posible en caso de que los niños participen directamente en el envío o difusión de sexting.

En los informes de los que os hablo se menciona también que el hecho de que los niños no pidan ayuda a los adultos (cuando, por ejemplo, son presionados para participar en el sexting) es porque tienen miedo de que no se acepte su comportamiento. Yo añado que muchas veces existe falta de confianza entre los miembros de una familia.

Los peques deben aprender a respetarse, y hacer lo propio con los demás, y cuando aún son pequeños es el momento de empezar a abordar estos asuntos desde la familia.

Imágenes | GoodNCrazy, Summer Skyes 11
Fuente | Pantallas Amigas, Riesgos Internet
En Peques y Más | Un estudio sugiere registrar la edad de los niños que compren un teléfono móvil, Entrevista a Jorge Flores, fundador y director de Pantallas Amigas

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