
Mis hijos querrían todos los días quedar con sus amigos. En tu casa o en la mía, lo mismo les da. Necesitan estar con otros niños constantemente. No les vale verlos en el colegio, no es lo mismo. Allí, el único rato en el que verdaderamente hacen lo que quieren es en el recreo y media hora al día no es suficiente para sus requerimientos sociales.
Hay madres y padres que no están muy por la labor de favorecer estos encuentros y yo he tenido verdaderos problemas para satisfacer a mis hijos. Y es que a mí, la verdad, me parece estupenda esta actitud.
La limitación a las citas son las actividades extraescolares, los deberes para casa y, claro, la organización familiar. Especialmente cuando hay hermanos menores, el hecho de tener más niños en casa o recoger al propio puede ser un trastorno considerable. Además, están las compras, trabajo, tareas, etc. que complican la vida de los adultos.
Yo también tengo de esos líos y, sin embargo, intento que mis hijos puedan quedar con sus amigos a menudo porque me parece importante. Importante para el desarrollo social, porque, por mucho que digan de la función socializadora de la escuela, en el colegio tienen poco tiempo para ello. E importante también para mi labor como madre, pues me permite conocer a los amigos y sus familias y ello me da información sobre mis propios hijos y su vidas que ya empiezan a desarrollar fuera de casa. Quiero pensar que el hecho de que mis hijos sepan que sus amigos son bienvenidos en casa, que también es suya, hará que los traigan siempre, incluso cuando sean adolescentes y yo no perderé ese trozo valioso de información.
Un aspecto que me resulta complicado es el momento de volver cuando los recojo de alguna casa: no quieren, claro, y me cuesta un rato sacarlos de allí. Una solución que me ha resultado es hablarlo con ellos con anterioridad: la hora a la que vendré, cómo los recogeré... Como ya saben leer la hora, también es útil dejarles un reloj para que se vayan haciendo a la idea.
Ya llegará en momento en que ni siquiera nos pidan permiso para ir con los amigos: disfrutemos del presente en el que compartimos con ellos al menos el llevar y traer, ¿no os parece?
Foto | Kevin Dooley
Comentarios
La casa de mi madre era la casa de todos, allí me reunía con mis amigos. Mi madre hacía ese esfuerzo y como recompensa conocía la gente con la que me relacionaba. Mis hijos aún son pequeños, pero el mayor de cinco años ya empieza a tener la necesidad de compartir sus ratos de ocio con sus amigos y el pequeño está encantado de estar siempre con los mayores. De vez en cuando quedamos el viernes por la tarde en invierno en nuestra casa y ahora en el parque. La verdad es que se lo pasan bomba y me encanta verles disfrutar con sus amigos.
La verdad es que en nuestra casa siempre se organizan bastantes planes con otros niños, sin ir más lejos, mi mujer, le da clase de tenis a mis dos hijos y a dos amigos de cada uno...
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