
No, no voy a hablar de la película de Almodóvar, sino de un artículo aparecido en el Magazine de El Mundo el pasado domingo, 24 de mayo de 2.009. Se titula “La amabilidad está pasada de moda“ y nos habla de los hábitos en peligro de extinción como saludar, dar las gracias o ceder el asiento y el paso. Lo que se llama tradicionalmente “ser educados”.
En ese artículo se achacaba esa pérdida de modales a la vida acelerada, estresada y competitiva. Ello conlleva un cambio de valores: el amable se considera débil y poco competitivo. Yo lo asimilo a esa idea actual de que el bueno es tonto. Aunque se diga que un valor estimado en nuestra sociedad es la generosidad, en la realidad se valora al listillo que es capaz de engañar y utilizar a los demás en beneficio propio; el generoso se considera tonto porque comparte sus preciosas posesiones, porque pierde el tiempo en ayudar a los demás y ¡encima! no espera nada a cambio.
Decimos los padres que los niños ya no les tienen respeto a los mayores: les contestan mal a padres y profesores, no obedecen, ni siquiera escuchan. La verdad, si nosotros somos cada vez más groseros en nuestro entorno, ¿cómo queremos que sean los chicos? Yo veo que esa mala educación de los adultos se extiende o incluso empeora cuando se trata a los niños: se les habla a gritos, con brusquedad, muchos padres sólo les dirigen la palabra a sus hijos para ordenar o reñir y más aún cuando llega la adolescencia. ¿Cómo queremos que sean ellos?
Nos han dicho que los mimamos demasiado, que hay que ser duros o se nos suben a la chepa. Si nosotros no les tratamos con respeto, ellos harán lo mismo. Si no tratamos con amabilidad al vecino, al otro conductor, ellos copiarán, porque lo copian casi todo. Nuestros niños están creciendo pensando que la grosería es la forma de tratar a los demás, que el amable es inferior y por eso es amable.
Respeto no es miedo, sino lo contrario. Si tratamos a nuestros niños con amabilidad, ellos nos tratarán así, aunque, no lo dudemos, si a su alrededor abunda la grosería, será muy difícli desprenderse de ella. Como dice el lema de la Fundación Humanismo y Ciencia: “Hoy sé amable, hoy serás más feliz”.
Vía | El Mundo.
Más información | La mirada de Jokin.
En Peques y más | Enseñar modales en la mesa, Hijos malhablados.
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Foto | Ed Yourdon.
Comentarios
Una vez más se trata de la base de la educación:
EL EJEMPLO...
Debemos hacer algo para poder llevar una vida acelerada, pero sin perder los modales, porque nuestros hijos lo valen.
Y es que a veces se tarda tan poquito en ser educado... Es verdad que en escuchar y dejar que los otros opinen se gasta tiempo -que luego se recupera, sin duda-, pero en dar la gracias o sonreír no se pierde nada y se gana felicidad.
No ayudan nada campañas como la de Fanta, en la que se ensalza el carota que vive a costa de los demás y se autoproclama "inteligente", desde luego esas cosas a mi me sacan de quicio, pero la suma de los pequeños detalles pueden hacer que lleguen casos como los del "hermano mayor" de Cuatro.
Terrible, terrible...
Ejemplo y ser nosotros los primeros en ser siempre educados y enorgullecernos de ello, no hay nada que impacte más positivamente a un niño que admirar a sus padres por lo que hacen, ¿no creéis?
Absolutamente de acuerdo con el post
Sí, Esteban, el problema es que los valores reales son la cara dura y la grosería. Es exactamente lo que dices. Gracias, Iñaki.
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