
Estamos tan acostumbrados a estar separados la mayor parte del día, que se nos hace extraño compartir las 24 horas con nuestra pareja e hijos durante muchos días seguidos. Esto sólo ocurre en vacaciones. Casi todos sin duda nos proponemos aprovechar esta circunstancia al máximo. Veamos qué podemos hacer.
La extrecha convivencia puede dar lugar a más conflictos. No en vano tras las vacaciones de verano aumenta el número de divorcios. Puede ocurrir, tanto con nuestra pareja como con nuestros hijos, que nos encontremos con que la excesiva separación que nos impone la vida laboral y académica ha conseguido que no nos conozcamos.
Podemos aprovechar la convivencia vacacional para limar asperezas que existan en nuestra relación. No podemos, claro, pretender arreglar problemas de base en dos días. Pero sí es el momento para sentarnos a dialogar con los peques, sin prisas. Hablemos de nuestros sentimientos e intenciones. ¡También con nuestra pareja! Los problemas entre los padres se reflejarán en los hijos.
Las muchas horas muertas pueden dar problemas. Los niños se aburren, empiezan a enredar, se relajan las rutinas. La clave está en organizar las horas. Funciona muy bien escribir un organigrama para cada día o semana. No hace falta seguirlo al pie de la letra, pero sí que sea la guía. A todos nos viene bien saber qué vamos a hacer y cuándo.
Lo importante es no acabar el verano hasta los pelos, sino con la sensación de que lo hemos aprovechado bien en estar con nuestra familia.
Foto | Bichuas (E. Carton).
Nosotros nos organizamos las vacaciones para poder pasar más tiempo con los niños fuera de nuestra casa, para huir de la rutina del curso, y para coincidir los cuatro al menos dos semanas donde nos vamos de viaje... si hay más dinero en apartamento, si hay menos dinero en camping... en cualquier caso tanto los niños como nosotros agradecemos alejarnos de la rutina y organizar nuestros días para compartir un montón de experiencias... y sentar las bases del próximo curso.
Efectivamente, la clave está en compartir, estoy de acuerdo. Muchos padres dicen que los niños se aburren con ellos y los apuntan a mil cosas que los alejan aún más.