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Lo queramos o no, nos guste o no, estamos en una sociedad machista. MuchÃsimo menos que hace cincuenta años, pero es machista. A muchos nos gustarÃa que no fuese asà y creemos importante trabajar para devolver a la humanidad una igualdad justa que disfruten nuestras hijas y nuestros hijos.
Rodeados como estamos de actitudes machistas y también feministas, es imposible que nuestros hijos no se topen con ellas. Verán pelÃculas, libros, anuncios. Las encuestas que prepara el Ministerio de Igualdad nos dicen que los adolescentes son casi tan sexistas como nuestros padres (fuente: El Mundo 10/05/09). ¿Qué hacemos? ¿Hablamos del tema? ¿O quizás, si las ignoramos, ellos las ignorarán también?
Yo pienso que, sin duda, hay que hablar del tema. No esperar sólo que aprendan por imitación, sino hablarlo francamente. Desde bien pequeños se toparán con cuentos donde las princesas monÃsimas sólo esperan sin hacer nada a que las rescate un hombre, pelÃculas cuya acción es llevada por un personaje masculino, sea hombre o perro, acompañado de una hembra que existe y actúa sólo en función del anterior. Me parece fundamental explicarles cuál es nuestra opinión de ello, nuestra forma de verlo y la razón de ese comportamiento. No creo que haya que prohibirles “La Cenicienta” ni ver pelÃculas, ya que la inmensa mayorÃa de las pelÃculas infantiles son bastante machistas. Aunque se lo prohibamos, se lo van a encontrar. Mejor hablarlo abiertamente y que conozcan otra forma de pensar. Si no, lo aceptarán más fácilmente o quedarán anonadados sin entenderlo.
Algunas madres que han sido tan valientes de dejar su trabajo fuera de casa para criar a sus hijos, con el consiguiente deterioro de su economÃa y la consideración social, tienen miedo además de estar inculcando roles sexistas. Yo les digo que sus hijos e hijas aprenderán que mamá tuvo los estudios que quiso, pudo elegir y eligió trabajar en casa, a diferencia de tantas mujeres de más de sesenta o setenta años que no pudieron hacerlo.
Con nuestra actitud y también nuestras palabras, los niños tendrán argumentos contra desprecios y abusos. El silencio no engendra más que silencio, el arma favorita de los y las prepotentes.
Y por último, ¿quieren conocer una pelÃcula de niños que no es machista? No abundan, no. Pues no lo van a creer: Barbie y la magia de Pegaso. Lo juro.
Foto | Lubuto Library Project
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