
Y es que nuestros peques, sobre todo las niñas, llegada la pre-adolescencia, quieren elegir hasta el último detalle de sus ropas y complementos. Pero, ¿hasta dónde pueden o debemos dejarles elegir?
Ellos tienen muy claro que la forma de vestirse también dice mucho de su forma de ser. Así que los padres debemos tener en cuenta la importancia que para su vida social supone la ropa. Por lo que los límites que les pongamos han de tener en cuenta lo anterior.
Nuestros hijos pretenden crear su propio estilo o, al menos, que sea diferente al de sus adultos más próximos. Pero no sólo pretenden crear su propio estilo, sino que su forma de vestir les sirve como señal de pertenencia a su grupo más íntimo de amistades.
Con todo, no debemos dejar que la moda les avasalle, para lo que hemos de elegir el momento más propicio para hablar con ellos y llegar a una reflexión conjunta.
En momentos de crisis, un aspecto que los padres tenemos que tener en cuenta y ellos no lo ven tan claro es el consumismo. Pretenden tener 14 pantalones, 20 camisetas, pero debemos hacerles que vean si realmente necesitan tanta ropa y qué pasaría si no tienen tanta.
Si bien es cierto que no debemos agobiarles y darles autonomía en su formación de imagen y apropiación de su propio cuerpo que, en estos momento, sufre tantos cambios; también debemos es conveniente que negociemos con ellos (por ejemplo, el fin de semana podrán ir como quieran,...), vayamos juntos de compras y conozcamos los modelos y moda que quieren seguir.
Foto | George Vale
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