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En muchos hogares la necesidad impera a la hora de que los hermanos tengan que compartir habitación, pero hay que prestar la debida atención para que el mayor no sienta su habitación “invadida”. Lo ideal es que el menor de ellos ya haya cumplido su primer año de vida, asà no interferirá en el sueño de su hermano.
La primera gran ventaja de que los hermanos compartan la habitación es que estrechan la relación afectiva entre ellos. Pero es importante que se sigan respetando los horarios de cada uno, si el pequeño se tiene que acostar antes no hay que obligar a su hermano a hacerlo también. Es conveniente no quitarle sus privilegios de mayor, pero explicarle a la vez que el debe respetar el descanso de su hermano.
Cuando mi hija pequeña la trasladé a la habitación de la mayor, saqué del cuarto un pupitre que tenÃa, algunos juguetes y material de pintar y los trasladé al comedor. Cuando la pequeña necesitaba la siesta o dormirse antes por la noche la mayor se quedaba con nosotros, pero tenÃa su propio espacio.
Una buena idea es sacar antes el pijama, preparar la ropa y la mochila del cole para no hacer ruido después en la habitación. En principio es mejor que el pequeño siga en su cuna las primeras semanas, asà el mayor se seguirá sintiendo el más “importante” ya que duerme en una cama de mayores. Por el contrario cuando el peque vaya siendo más mayor querrá también su propia cama y sentirse igual de mayor que su hermano.
Cuando vaya pasando el tiempo y la diferencia de edad no se note tanto y ya tengan el mismo horario escolar es importante que pasen un rato juntos antes de irse a la cama, ponerles pequeñas tareas como que ellos mismos lleven la ropa sucia al cesto o coloquen su cuarto antes de irse a dormir. Igual que tienen sus privilegios de niños mayores hay que inculcarles pequeñas tareas de adultos.
Lo que nunca hay que pasar por alto es extremar las medidas de seguridad, dos cabecitas piensan más que una y lo que tú crees que nunca harÃa el mayor lo puede hacer el pequeño. Repasar siempre los enchufes, evitar los cerrojos internos, el material escolar del mayor como reglas, tijeras o el peligroso compás nunca tienen que estar al alcance del pequeño. Cualquier precaución es poca, un niño estando solo es totalmente imprevisible, si añadimos que hay dos en la misma habitación siempre habrá una curiosidad doble por experimentar con todo.
Imagen | Wendy Copley
En Peques y más | Decorar el cuarto de los niños: pasos previos, La importancia del juego en el desarrollo del niño
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Comentarios
Bueno, yo creo que un pequeñÃn de menos de dos o tres años, con quien tiene que dormir es con sus padres, salvo que pida lo contrario. Y asÃ, cuando vaya a la habitación del mayor, no tendrán ritmos tan diferentes.
De acuerdo con Alicia, tener un bebé en la habitación es un rollo para el mayor: diferentes horarios, diferentes gustos. Además, antes de los 3-4 años los niños se siguen despertando a menudo, con lo que despertarÃan al mayor haciendo que no descanse bien.
Pocos niños a los tres años están con los padres, es más mucho padres adelantan cada dÃa más ese alejamiento. Además las cunas se quedan muy pequeñas en poco tiempo.
El colecho, o adosar una cama a la de los padres, es otra opción a la cuna. El niño pide ir a su propio cuarto cuando ya está preparado. Por otro lado, el dormir con hermanos me parece muy enriquecedor, además de crear un vÃnculo especial al compartir un espacio.
Yo odiaba compartir la habitación con mi hermana pequeña, pero cuando no hay espacio, no hay. Mi hijo es hijo único, y tiene su propio cuarto, que le encanta y no le gusta que entre nadie ni siquiera a ordenar o limpiar, lo hace el solo por propia iniciativa y es su refugio. Sin embargo, para dormir, lo tiene claro, prefiere dormir acompañado.
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