El juego es importante como vía de comunicación eficaz para favorecer la relación entre padres e hijos en la adolescencia

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Todos sabemos que el juego es muy beneficioso para los niños y que les aporta multitud de beneficios. Tenemos claro que cuando jugamos con nuestros hijos, los lazos de la comunicación se estrechan, y que la vida familiar cobra otro sentido.

Sin embargo el juego empieza a perder importancia entre los jóvenes a partir de los doce años. A esta edad las tecnologías empiezan a sustituir al juguete tradicional. Los juegos que fomentaban la socialización ceden su espacio a productos que fomentan el individualismo. Los jóvenes en encierran en sí mismos y es en este nuevo espacio donde la comunicación con su entorno más cercano comienza a desaparecer.

El hecho de que tradicionalmente se considere la actividad lúdica como patrimonio exclusivo de la población infantil hace que sea aparentemente ignorada en la adolescencia. No obstante, la realidad demuestra que niños, jóvenes, adultos y ancianos juegan y disfrutan de una actitud lúdica aunque sea desde un prisma diferente.

Petra Mª Pérez Alonso-Geta, Catedrática de Teoría de la Educación de la Universidad de Valencia, miembro del OJI y una de las grandes expertas nacionales e nternacionales sobre los estilos de vida y valores en los periodos infantil y juvenil, explica: “una de las vías de comunicación más eficaces con las que cuentan los padres de hijos adolescentes es el juego.

El juego contribuye de forma eficaz a facilitar el proceso de adaptación y formación, si se presenta de forma adecuada. Además, permite divertirse juntos, favorece el intercambio de vivencias personales, fortalece los vínculos afectivos y sienta las bases para una buena comunicación intergeneracional. Sin embargo, los datos muestran, que a partir de los 12 años solo el 8,4% juega a diario con sus padres, frente a otras actividades compartidas como ver la televisión con el 45,5%

Entre los doce y los diecinueve años los adolescentes sufren una serie de cambios morfológicos, orgánicos y psíquicos que suelen generar confusión e inseguridad. Pierden el
interés en el juego y se refugian en un nuevo espacio creado por las últimas tecnologías. Y es en este mundo virtual donde pasan la mayor parte del tiempo, abandonando la comunicación social y cercana.

Para los expertos, es por esta razón que los adolescentes lo cuestionan todo y que la relación entre padres e hijos plantea ciertas dificultades.

Para los expertos del Observatorio del Juego Infantil (OJI), la adolescencia es un periodo básico para la formación, la maduración, la identificación y el descubrimiento personal, y esprecisamente aquí, donde los padres juegan un papel fundamental. Los adolescentes necesitan la ayuda de sus padres, establecer puentes de comunicación y tiempo de ocio compartido, pues en esta etapa la compañía de los padres sigue siendo fundamental para su desarrollo.

Para Pérez Alonso-Geta, “los juegos más adecuados para la adolescencia son aquellos que presentan retos y desafíos para la mente. Buen ejemplo de ello son los juegos de mesa, los de ingenio y de estrategia, juegos de hipótesis que permiten usar distintas variables, los juegos que permiten demostrar conocimientos adquiridos en distintas temáticas, los juegos de palabras, los de equipo, y los que permiten reír y divertirse con familiares y amigos”.

En la misma línea, prosigue la experta, “son aconsejables los juegos que apoyan hobbies o actividades científicas: software, microscopios y telescopios, manualidades y los que promueven actividaes deportivas, bicicletas, rollers o skates, tableros de básquet, etc. No olvidemos que tras su energía, su dimamísmo, su inconformismo hay todo un potencial de búsqueda, de reto innovador, que si se les ayuda a encauzar, permite sentar las bases de un futuro prometedor”.

Desde mi punto de vista los adolescentes siguen aceptando a los padres como guías, y agradecen muchísimo la presencia de su familia, a pesar de su – cada vez mayor – independencia. Además si nos habituamos a jugar con ellos desde pequeños, no nos costará tanto proponerles su participación en actividades conjuntas cuando crecen.

Imagen | AEFJ
Fuente | AEFJ
En Peques y Más | El juego es una capacidad del ser humano y un derecho de los niños y las niñas. Entrevista con Imma Marín, Un estudio de la AEFJ revela que un tercio de los niños mayores de 9 años juega menos de una hora al día

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