
Una vez más han saltado en los diarios nacionales las lamentables notcias sobre los niños como fumadores pasivos. Según un estudio del comité nacional para la prevención del tabaquismo, los niños expuestos al humo del tabaco sufren un 70% más de infecciones que el resto y son más propensos a padecer otitis, amigdalitis o faringitis.
Los datos nos advierten de que cuatro de cada diez niños que sufren una enfermedad respiratoria crónica son fumadores pasivos y también es mas común en ellos el absentismo escolar.
Todas estas noticias ya las conocemos la mayoría de padres e incluso aquí en Peques y más hemos hablado anteriormente sobre los niños fumadores pasivos y las consecuencias que tiene el tabaco para ellos. Pero ¿de qué manera estamos educando a nuestros hijos en lo que a fumar se refiere?
Desde nuestra web ya hemos explicado alguna vez que no podemos decir a los niños que hagan una cosa y luego nosotros hacer otra. En el tabaco es igual. No podemos decirles que el tabaco es nocivo y luego nosotros fumarnos un paquete. Y mucho menos hacerlo delante de ellos y encima que tengan que padecer los daños colaterales del tabaco en su propia salud.
Últimamente muchos no se conforman con fumar delante de los niños, si no que incluso con todo lo llamativo que puede resultar para los pequeños, se dedican a manufacturar el tabaco como de un ritual se tratara con su papel, su tabaco a granel e incluso su maquinita. Y os aseguro que el que los niños presencien este tipo de rituales como algo normal en la vida, puede llegar a ser muy nocivo en su educación, porque están en una época en la que adquieren hábitos y asimilan costumbres muy fácilmente y si ven algo así como normal, un día u otro pueden animarse con los amigos a probar como hacer su propios cigarros.
Y me gustaría explicaros que hablo desde mi propia experiencia como fumadora precoz y también como ex-fumadora que soy hoy día. No podemos enseñar a nuestros hijos que no se fuma, mientras sostenemos un cigarro en la mano, o perciben dicho tabaco como algo totalmente admitido en la sociedad. Debemos educarles cundiendo con el ejemplo. Sé que dejar de fumar cuesta mucho y lo sé por experiencia propia. Pero también os digo que merece la pena, la salud vale mucho como todos sabéis y sobretodo la salud de los que más queremos, que sin duda son nuestros hijos.
Imagen| Valentin.Ottone
Vía| La voz de Galicia
En Peques y más| Uno de cada diez niños es fumador pasivo
Comentarios
Me parece muy sensato esto que cuentas, Miriam, pero creo que sobre todo es fundamental que los niños aprendan a pensar por sí mismos y que se den cuenta de las cosas que son nocivas. Yo me he criado en una casa en la que mis dos padres fuman una media de tres paquetes diarios entre los dos y ni yo ni mis hermanos hemos fumado jamás (ni se nos ocurre). La clave es que sabemos que es nocivo, no sólo porque nos lo han dicho sino que hemos visto que huele mal, que se te quedan los dientes amarillos y que toses mogollón por las mañanas.
Supongo que es más fácil si nadie en tu casa fuma, pero también es clave no seguir a la masa cuando tus primeros amigos empiezan a fumar :)
Sí Patricia, yo también conozco casos de niños que detestan el tabaco por eso mismo, por tener que estar tragando durante años los malos humos de sus papás...
Pero ¿cómo voy a hacerle entender a mi hijo que el tabaco es nocivo si me ve día tras día con un pitillo en la boca? no creo que el intentar educar en este tema sea compatible con que los niños nos vean a nosotros fumar... es que los adultos estamos acostumbrados a decir a los niños que no hagan esto o lo otro... pero nosotros !hacemos lo que nos da la gana¡ Es a esa hipocresía tan característica de nosotros, los adultos a la que me refiero con el post.
Es eso lo que quería explicar y bueno... para los que quieran seguir fumando delante de sus hijos... las consecuencias que tiene hacerlo para su salud... como hoy nos detallan los diarios nacionales.
Un saludito!
No soy fumadora, así que puedo decirles a mis hijos que no fumen sin un cigarro en la mano. Sin embargo pienso que también los padres que fuman deben poder decirles a sus hijos que no lo hagan, y ponerse a ellos mismos como ejemplo de lo que es nocivo para la salud y muy difícil de dejar después. Evidentemente con el ejemplo es como se educa y se puede educar a hacerles ver lo complicado que resulta dejarlo después, que si ellos volvieran al momento en el que pudieron elegir, no lo volverían a hacer.
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