Según nuestros hijos van creciendo van tomando más decisiones respecto a todo lo que les rodea. Su visión de mundo se va ampliando y sus gustos también se van consolidando. Su círculo de amigos se va afianzando, decidiendo quienes les gusta y con quienes no se lleva del todo bien.
Esto se ve reflejado claramente en las ocasiones especiales como puede ser su cumpleaños, o cualquier otro festejo en el que puede invitar a sus amigos. Tendremos que aceptar sus decisiones puesto que en esos momentos no deberíamos imponer nuestro criterio, son sus amigos y debemos aceptarlo.
Así dicho es de lógica, pero los adultos nos solemos encontrar ante situaciones algo desagradables cuando nuestro hijo decide no invitar al hijo de unos amigos o conocidos nuestros, por poner un ejemplo. Y no es la primera vez que ocurre, que intentamos por todos los medios convencer al niño para que no excluya al otro peque y nos encontramos ante una negativa contundente.
Lo que no podemos olvidar es que es la celebración o fiesta de nuestro hijo y tiene todo el derecho a elegir a sus invitados. Si fuese al revés haríamos lo que nos pareciese mejor sin contar con su opinión, ¿por qué entonces él si tiene que modificar su elección por nosotros? Que los padres nos llevemos bien no quiere decir que los niños vayan a tener la misma relación.
En mi opinión, y bajo mi experiencia, es imprescindible hablar con los otros padres y comentarles la situación, seguro que lo entienden perfectamente. Tenemos que aprender a separar nuestro grupo social con el de nuestro hijo, que posiblemente sea algo diferente, y entender que no debemos imponer a sus amigos.
En Peques y más | Cuando no le invitan a un cumpleaños
Imagen | ¡Fgz!
Comentarios
No estoy de acuerdo, los niños a veces se enfadan por tonterías. Yo invito a toda la clase, aquí en el pueblo es más fácil hacerlo en una cochera. Habrá madres que respeten la voluntad de su hijo pero luego les duele cuando a su hijo le paguen con la misma moneda y asi se fomenta algo que no me gusta.
No creo que sea cuestión de enfadarse o no por tonterías, eso se admite, pero hay veces que los niños no encajan y no creo que debamos imponer la presencia porque sí. Al menos esa es mi opinión. A mí de pequeña me gustaba invitar a los compañeros con los que yo me llevaba bien, es un día para estar feliz con quienes te rodean.
Admitimos también la otra parte, mi hijo no es invitado a ciertos cumpleaños y le parece lo más normal del mundo, puesto que si no quiere nada con un niño tampoco le apetece estar con él en su fiesta. Solo es cuestión de perspectiva :D
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