Para poder votar este post tienes que identificarte o registrarte aquÃ.
Para votar este post conéctate con Facebook
Connect
Dentro de las enseñanzas a nuestros hijos están las normas de educación básicas, como puede ser el saludo, pero más allá de las mismas se encuentra la obligatoriedad de tener que besar a las personas. Si nos referimos al ámbito familiar parece que la imposición del beso se hace más patente, con lo que solemos presionar a los hijos para que besen a sus abuelos, tios, etc.
El problema no es el beso en sÃ, sino el respeto que un menor se merece a la hora de decidir si quiere o no besar a alguien, incluidos los propios padres. En lugar de respetar su postura, intentamos hacerles razonar sobre la importancia que tiene este acto en las personas demandantes de ello, pero no hacemos lo propio con los adultos, es decir, explicarles a ellos lo importante que es respetar las decisiones del niño.
En muchas ocasiones nos encontramos con el tÃpico comentario “que niño más arisco”, pero en el fondo no es asÃ, puesto que suele ser muy cariñoso con sus padres, pero no se comporta de la misma manera con otros familiares. Y es que nos olvidamos del valor que ellos dan a un impulso tan Ãntimo como es el
acto de besar, conceden ese “premio” a quien realmente les apeteces y en el momento que les sale.
Pero muchas veces, los adultos, nos vemos presionados por el entorno y el “que dirán”, olvidando siempre por el camino es respeto real hacia nuestros hijos y la necesidad que tienen de nuestro respaldo. Por contra, en demasiadas ocasiones vemos todo lo contrario, padres que fuerzan a sus hijos a besar a otras personas a golpe de amenaza o chantaje.
En este último punto entran muchos los abuelos, que tienden a tener un dulce, golosina o cualquier otro premio que darán gustosos a sus nietos sin consiguen arrancarles el ansiado beso, sin darse cuenta del chantaje impreso en su acción y el sinsentido de ese saludo carente, en muchos casos, de afecto verdadero, sencillamente buscan recompensa.
En mi opinión debemos respetar a cada niño, evidentemente saludar no se limita a besar, un sencillo “hola” es suficiente para cumplir con la persona. Si además nos besa, pues eso que nos llevamos, pero nunca bajo amenazas, riñas o cualquier otro método de presión. El beso hay que ganarlo, porque un niño que se siente querido, sea quien sea la persona, no dudará en tirase a su cuello y comérsela a besos.
Imágen | J.C. Rojas
Comentarios
Totalmente de acuerdo. Recuerdo que de niña ODIABA que mis padres me obligaran a darles besos a amigos suyos que para mà eran completos desconocidos; si alguna vez tengo un hijo, nunca haré lo mismo, porque sé lo que se siente.
A mà me pasaba lo mismo. Se pasa fatal cuando no quieres y por narices tienes que hacerlo. A mi hijo le respeto, pero cuando de abuelas se trata tengo un gran problema, porque hay veces que le apetece y besa, pero otras que no quiere, y es ahà cuando se imponen (al menos mi suegra) y le persigue hasta que logra darle el beso. Con lo sencillo que es respetar a la gente y que no nos entre ¿verdad?
Escribir un comentario
Para hacer un comentario tienes que identíficarte: ENTRA o conéctate con FacebookConnect