Ágatha Ruíz de la Prada viste a sus hijos hasta los 18 años.

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Ágatha
Estimada Ágatha: En el número 49 de la publicación “Padres y Colegios” hablabas sobre la educación de los niños acerca de la moda. La indumentaria que llevamos no es sólo cuestión de abrigo o capricho: también aporta información sobre nosotros mismos, sobre nuestras intenciones, estados de ánimo e ideas. Coincido contigo en que a los niños también habría que darles esas claves que necesitarán para entender el por qué de lo que podemos llevar puesto.

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En nuestro país, por suerte, uno puede ir vestido casi como le venga en gana. Estamos lejos de otras culturas donde la pertenecía a un sexo o clase obliga a llevar una señal que normalmente denota sumisión –porque la clase dominante tiene mayor libertad de elegir vestido-. En esta sociedad nuestra, las limitaciones son muy pocas, pero sí existe un lenguaje en las ropas que transmitiremos a los hijos. Por qué existe ropa adecuada para el deporte que no lo es para una boda; por qué debe estar limpia y dura más si se cuida y cómo.

También estoy muy de acuerdo contigo cuando hablas de cómo debe ser la ropa de los niños, cómoda, abrigada y adaptada al hecho de ser niño. No debe ser ropa de adultos, porque el estilo de vida de un niño suele ser diferente.

En lo que difiero y mucho es sobre quién debe elegir la ropa de los críos. No comprendo cómo puede ponerse en práctica tu afirmación de que los padres elijan la ropa de los hijos hasta los dieciocho años. ¿De verdad tú vestías a tus hijos cuando eran adolescentes? A mí ni siquiera me parece una tontería preguntarle a la nena de tres, figúrate a un niño de 12 o 14..

Querida Ágatha, los niños son más inteligentes y tienen más sentimientos de los que tú crees. Tú has tenido dos, pero quizás por el hecho de haber trabajado desde el primer día y haberlos colocado a quien podías, como tú dices, no los has conocido lo suficiente.

Yo pienso que los niños sienten que la ropa es importante, si para sus padres lo es, y que opinar también lo es. Que ellos saben si tienen frío y lo que les resulta cómodo para subir al tobogán ese donde los padres no subimos jamás. Y que pretender meternos en algo tan íntimo como es el aspecto físico de un niño de más de ocho o nueve años es un método infalible para tener bronca y eliminar la comunicación en puertas de la adolescencia. Dejarles elegir la ropa a los niños es la mejor manera de que sean, como tú quieres, felices.

Vía | Padres y Colegios
Foto | Luis Txo

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