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He leido hoy una noticia sobre los nuevos miedos infantiles y como los padres pueden ayudar a los hijos a enfrentarlos. Si bien es cierto que quizá ese artÃculo no sea un fiel reflejo de nuestro paÃs, sà que lo es el pensar que quizá en poco tiempo nos veamos en la misma situación.
Hace bien poquito unos conocidos nos contaron que su hijo, de apenas seis años, sufrió un pequeño accidente en la calle, digo pequeño porque por suerte no pasó absolutamente nada, se quedó en un pequeño susto. El caso es que el peque se despistó un momento, cruzó la calle sin mirar y un coche que se acercaba muy lentito le dio un golpe. El niño se levantó y salió corriendo hacia su casa con la obsesión de que le querÃan raptar. Lo que parece una mera anécdota nos refleja un poco hacia donde se dirigen los miedos infantiles actuales.
En el artÃculo en cuestión hablan del cambio en estos miedos, antes se temÃa al lobo de caperucita, al coco, monstruos, fantasmas,... pero ahora el miedo se tiene a la muerte, al ser raptados o a perder a los padres. Quizá, tal como refleja el artÃculo, el problema radique más en la información que los niños reciben. Estamos rodeados de
noticias alarmistas, la televisión no deja de mostrar escenas cada vez mas impactantes para subir, a cualquier precio, el Ãndice de la audiencia. Los niños no tienen un filtro real que les suavice un poco la presentación de estos sucesos y se encuentran con una realidad que no pueden digerir.
Con esto no pretendo ocultar la verdad a los niños, pero sà el manejar la información que se les da de manera sutil y consciente. Antes se protegÃa más, en este sentido, a los niños, porque son más frágiles y asà evitaban sufrimientos y miedos innecesarios. Hoy en dÃa la sociedad ha cambiado y, entre muchas otras cosas, pensamos que hay que mostrar toda la verdad a los niños. El problema se acentúa cuando nos bombardean con todo tipo de información sobre delincuencia, los niños acentúan ese sentimiento de inseguridad que, lejos de disminuir, aumenta con el paso de los años.
Los padres deberÃamos actuar al respecto filtrando la información que debamos darles. Hay noticias que, evidentemente, tienen que conocer, pero seamos nosotros y, no los medios de comunicación, los que se las presentemos, informándoles de manera adecuada para cada edad. Ofrecerles nuestro apoyo y cercanÃa es otro punto importante para ellos, de esta manera se sentirán más seguros y con más confianza. El miedo puede paralizar a los niños y privarles de experiencias necesarias para su desarrollo integral, vivir con miedo no es vivir, tampoco desinformado claro, pero todo ha de hacerse de manera equilibrada, sin dejarnos arrastrar por alarmismos y lo peor aún, arrastrarlos a ellos con nosotros.
VÃa | Latercera.com
En Peques y más | Los niños crecen, pero no tan rápido
Imagen | ganessas
Comentarios
Y a todo esto hay que añadir que, si los padres somos los que debemos filtrar la información, también dependerá en gran parte de lo miedosos que seamos nosotros. Intento no trasladarles mis miedos, pero supongo que los que yo tenga, por mucho que me esfuerce al final terminan filtrándose y llegándoles, y ahà también es importante lo sensible que sea el niño para percibir.
Evidentemente los padres somo la base de toda esta pirámide. Yo nunca he sido miedosa, ahora reconozco que me he vuelto algo más prudente, el ser madre cambia mucho a la persona, pero creo que dentro de unos lÃmites aceptables.
A mi hijo le digo las cosas claras, pero sin alarmarme yo, sencillamente le hablo y le cuento los peligros que puede haber en cada uno de los sitios a los que vamos. Lo importante es que no transnmitamos miedo o alarmismo con nuestra voz, aunque según como seas será más o menos difÃcil el controlarlo.
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