¿Trastornos comunes o variación de la normalidad?

1 comentario

Carrusel de niñosSe trata de una pregunta que me hago muy a menudo cuando leo resultados estadísticos de estudios médicos. No puedo evitar pensar si un trastorno capaz de afectar a más de un 10% de la población infantil y desaparecer sin dejar rastro antes de llegar a la edad adulta, tanto si se trata cómo si no, no será simplemente una variación de la normalidad.

En muchos casos este tipo de trastornos tienen otro factor en común: dependen de datos subjetivos, en general la opinión de los padres o educadores es en muchos casos la única herramienta para diagnosticar una enfermedad para la que en muchos casos no existen pruebas objetivas que permitan confirmar la enfermedad.

Todos conocemos de cuando nuestros hijos eran bebés los percentiles, y esa especie de precupación que nos invade a todos cuando el niño está por debajo de la media. Esta preocupación nos impide recordar que la media es un simple dato estadístico, y que si todos los niños estuvieran por encima de la media, ésta ya no sería la media. En su lugar terminamos interpretando que la media es “lo normal”, y pretendemos que todos los niños sean iguales: deben aprender a caminar a los doce meses, a hablar y controlar esfínteres a los dos años, a leer a los cinco…

En esta carrera hacia la normalidad olvidamos lo más importante: que muchos niños no cumplen la estadística. Tienen ritmos diferentes, algunos más rápidos y otros más lentos, en ningún caso peores. Y del mismo modo hay niños tímidos, miedosos, nerviosos o todo lo contrario. Cada persona es un mundo, y no hay dos niños iguales.

Personalmente me parece que se debería reflexionar a fondo poner antes de poner etiquetas a los niños que no se ajustan a la normalidad, ya que muchas veces son las etiquetas y las idas y venidas de especialistas y medicación, lo único que los hace diferentes a los ojos de los demás y a los suyos propios. Aumentando su aislamiento y empobreciendo su calidad de vida.

Foto | D Sharon Pruitt

Votos 1 ¡vota!
Anunciate aquí
Anunciate aquí
Anunciate aquí

Comentarios

  • 1

    Cuando mi segundo hijo nació, no había forma de que durmiera más de media hora seguida... pasaba el día llorando agotado de cansancio. Un día probamos a ponerle boja abajo, y el chiquillo pasó durmiendo tres horas seguidas... Preguntamos al pediatra, por el tema de la muerte súbita por dormir boca abajo, y el pediatra nos respondió que las estadísticas dicen que NO le pusiéramos a dormir boca abajo... decidimos no hacer caso del pediatra y sus estadísticas, y el niño empezó a descansar y sonreír sin parar...

Anunciate aquí

WSL Weblogs SL