Padres brillantes, maestros fascinantes. Un libro de Augusto Cury

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La educación atraviesa una crisis sin precedentes en todo el mundo. ¿Hay esperanza? ¡Sí! En este libro el psiquiatra y científico Augusto Cury muestra que es necesario cultivar la emoción y expandir la inteligencia de los jóvenes. Y, para eso, padres y maestros precisan de herramientas para estimular a los niños y adolescentes.

Formar niños y adolescentes sociables, felices, libres y emprendedores es un hermoso desafío en estos momentos. La soledad nunca fue tan intensa: los padres esconden sus sentimientos a los hijos, los hijos esconden sus lágrimas a los padres, los maestros se ocultan detrás de las tizas.

Augusto Cury es médico psiquiatra. De los libros que ha publicado en los últimos años, cuatro son líderes indiscutibles de ventas en Brasil y Portugal. Sus ideas, pioneras en psicología educativa, se han adaptado como cursos de posgrado. Dirige la Academia de Inteligencia en Brasil, un centro académico sobre «psicología preventiva» para maestros y profesionales de la salud mental.

Leer este libro nos ayuda a recobrar la esperanza en nosotros mismos con educadores, y también en el futuro de los niños. Está dividido en cinco partes y su lectura resulta sencilla, a través de ella nos podemos dar cuenta de algunos de los errores que cometemos y reflexionar sobre un cambio de rumbo en “cómo educamos a nuestros hijos” y alumnos

El texto no nos ofrece reglas pues el autor opina que ante los problemas, éstas se evaporan, más bien nos plantea una discusión sobre herramientas psicológicas orientadas – entre otras cosas – a crear calidad de vida.

El estrés y la ansiedad son parte de la rutina de jóvenes y adultos. La producción de conocimiento se ha multiplicado, pero las nuevas generaciones no son formadas para pensar, sino para repetir información. En mi opinión no podemos pasar por alto esta contundente información de Augusto Cury. Y es que los adultos queriendo ofrecer un “mundo cómodo” a los niños hemos olvidado que ellos deben inventar, arriesgarse, frustrarse, tener tiempo para jugar y maravillarse con la vida.

Este libro hablará al corazón de los padres y los maestros, ellos luchan por el mismo sueño (hacer felices, sanos y sabios a sus hijos y alumnos) pero nunca estuvieron tan perdidos en la ardua tarea de educar. Ambos trabajan y cultivan los territorios más difíciles de trabajar, los de la inteligencia y la emocion

- Primera parte, siete hábitos de los buenos padres y de los padres brillantes. Con un planteamiento creativo Augusto Cury nos habla de las diferencias entre “unos y otros padres”, enfatizando el papel de los padres brillantes. Ellos nutren la personalidad, enseñan a pensar, dialogan, jamás desisten o preparan a sus hijos para los fracasos.

- Segunda parte, siete hábitos de los buenos maestros y de los maestros fascinantes. “Educar es ser un artesano de la personalidad, un poeta de la inteligencia, un sembrador de ideas”. La educación pasa por una crisis sin precedentes en la historia, los alumnos están alienados, no se concentran, no encuentran placer en aprender y son ansiosos. Esto es fruto del sistema social pero los educadores tienen mucho que hacer para acercarse a sus alumnos.

Los maestros fascinantes tienen sensibilidad, educan la emoción, son inolvidables, resuelven conflictos, educan para la vida y usan la memoria como fundamento del arte de pensar.

- Tercera parte, siete pecados capitales de los educadores: el autor nos ofrece algunos ejemplos de actitudes que (quizás) todos nosotros hemos adoptado en alguna ocasión, pero los errores pueden ser muy constructivos si los utilizamos bien. Corregir en público, ser impaciente o castigar cuando se está enfadado, son ejemplos de comportamientos ante los cuáles deberíamos reflexionar.

- Cuarta parte, las cinco funciones de la memoria humana. leeremos que la cantidad exagerada de información que se da en la escuela es estresante, que el modelo escolar que privilegia la memoria como almacén de conocimiento no forma pensadores, sino reproductores, y que la mayoría de los datos se pierden en los laberintos de la memoria y nunca más serán recordados. Estas premisas no son sólo afirmaciones, provienen del estudio de la memoria por parte de un especialista.

- Quinta parte, la escuela de nuestros sueños. ¿Quizás sería aquella en la que se eduque la autoestima, se humanice el conocimiento y se formen mentes libres?

Este libro es un reto lanzado a los padres y los maestros porque nos incita a tener en cuenta las emociones de los niños y a dar rienda suelta a su creatividad. También es un desafio leer en sus páginas que la memoria no debe convertirse en un “banco de datos” pues los pequeños deberían aprender a pensar por sí mismos, y a cuestionar el mundo que les rodea.

El planteamiento supone cambiar muchas de las cosas que ya tenemos establecidas, pero seguro que vale la pena. Yo quiero ser una madre brillante, por mis hijos (para entender y cuidar sus emociones) y por mí misma. Y a lo largo de la infancia de mis hijos buscaré para ellos esos maestros fascinantes dispuestos a enseñarles a pensar.

Imagen | Editorial Zenith

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