Este dicho que tantos conocemos se convierte en una realidad aplastante en la zona donde vivo. Los niños se vuelven más inquietos, nerviosos y se alteran más. Este año está resultando especialmente complicado, el invierno que hemos tenido ha tenido mucha culpa en ello. Los peques está desatados y necesitan más parque, o actividades al aire libre, que nunca. Al menos eso es lo que percibo.
Salen de clase como verdaderos terremotos, en una especie de competición por alcanzar antes la puerta de salida donde, instantáneamente, se paran en seco formando tras ellos un tapón de críos que pugnan por cruzar también su meta imaginaria.
Pero una vez hemos dejado atrás el centro y nos dirigimos al coche, las carreras vuelven a ser las protagonistas del momento. Menos mal que mi zona es tranquila y disponemos de un pequeño espacio donde pueden jugar un ratito antes de regresar a casa sin peligro alguno.
Para ellos ese rato es muy especial, porque descargan una gran cantidad de energía antes de llegar a casa. Y es lógico, porque la escasa media hora del recreo les sabe a muy poco y ahora que ya no pueden jugar en clase, como lo hacían cuando estaban en infantil, salen del colegio con ganas de juego y más juego. Y que queremos, son niños.
Si este invierno recomendábamos paciencia y buscar actividades alternativas para los días de lluvia, esta primavera os invitamos a salir todo lo que podáis, buscar merenderos, parques, salidas al campo,... para que disfruten al aire libre todo lo que no han podido hacer durante estos últimos meses.
Imagen | Oneras
Comentarios
Tienes toda la razón, están deseosos de salir de casa... pero no sólo ellos... a mí también me ocurre... necesito espacios abiertos, aire y un buen baño de sol.
¡Que razón tienes!, llevamos unos días que estamos dentro de casa lo mínimo. Que alegría de sol, pocos años el calorcito y el buen tiempo ha sido tan ansiado.
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