¡Qué título más raro! ¿Qué pueden tener que ver la economía y la ecología con la higiene? Pues en realidad mucho. Como madre me paso la vida recordando a mis hijas que no es bueno ni necesario apretar tres veces el dosificador de jabón para lavarse las manos. Es más, generalmente incluso la dosis que sale al apretar una vez es excesiva.
Mis razones son simples: el jabón no es biodegradable, y cuanto más jabón utilizamos más aumentan los costes para depurar el agua, es decir, es poco ecológico; el jabón limpia las manos, pero también elimina las sustancias que sirven de protección natural a la piel, lo que hace que resulte poco saludable; por último, el jabón lo pago yo, y utilizar más cantidad significa invertir más dinero en jabón, es decir que no es bueno para la economía.
Pero esto no ocurre sólo con el jabón, ni sólo con los niños. Seguro que si pensáis en anuncios de gel os viene a la cabeza la imagen de alguna modelo estupenda con el cuerpo cubierto de espuma, en los anuncios de champú apenas se ve el color del pelo de tanta espuma cómo hay, y en los de pasta de dientes prácticamente ponen medio bote sobre el cepillo de dientes.
La cantidad de pasta necesaria para un buen cepillado de dientes es poco más que un guisante, cinco mililitros de champú son cantidad suficiente para lavar un cabello de largo medio y la cantidad de gel necesario para la ducha es aproximadamente el mismo. Hablando de niños todo es relativo, y si el tuyo se embadurna de pies a cabeza con mantequilla puede ser necesario aumentar la cantidad de gel o champú, pero seguro que eso tampoco sucede a diario, por fortuna.
El efecto de esta publicidad es sutil, pero real, provocan que utilicemos mucha más cantidad de la que realmente es necesaria para la higiene, simplemente porque es lo que vemos en la tele. Mi experiencia con los excesos siempre ha sido negativa: con la pasta de dientes, el gel y el jabón si me excedo en la cantidad la mitad se cae antes de cumplir su cometido, de hecho una vez casi me ahogo con la espuma de la pasta de dientes. El champú merece capítulo aparte, antes pasaba casi cinco minutos aclarándoles el pelo a mis hijas, sólo para descubrir al empezar a desenredarlo que aún quedaba espuma.
Por suerte hay algunas medidas que podemos tomar para evitar estos derroches poco saludables, poco ecológicos y poco económicos: cambiar el tubo de pasta de dientes por una fórmula dos en uno, más líquida que se aprovecha mejor y cunde mucho más, diluir el champú para que sea más sencillo aplicarlo y utilizar un dosificador también para el gel de ducha.
La naturaleza, nuestra salud y nuestro bolsillo saldrán beneficiados.
Más información | Botanical-online.com
Foto | Kyle Flood
En Ahorro diario | Cómo disminuir el gasto en jabón de manos
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