De cómo los berrinches se han convertido en desórdenes mentales

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Berrinche

Todos sabemos que los niños a partir de (aproximadamente) los dos años, pueden sufrir episodios de ira contra las imposiciones de los adultos (y enfrentados a la sociedad que empiezan a conocer). Nosotros los llamamos berrinches, o rabietas, y a algunos padres les molestan bastante, aunque yo creo que no son sino intentos de expresar los sentimientos.

La Asociación Americana de Psiquiatría les ha cambiado el nombre, tras revisar el DSM 5. ¿Qué os parece? ‘pues sí como te digo, me han dicho que lleve a mi hijo al médico porque coge más de tres berrinches a la semana, y seguramente pueda tener un Trastorno de Desregulación Disruptiva del Estado de Ánimo (DMDD)’. Se me ha quedado el cuerpo que no sé si ponerme a reír o a llorar, tengo que pensarlo.

La modificación se ha hecho (al parecer) para evitar el sobrediagnóstico de trastorno bipolar, pero ¿a qué viene ese empeño de rotular a los niños?

¿Por qué nos extrañamos cuando los peques manifiestan su insatisfacción llorando o pataleando?, si es que el mundo no está hecho para ellos. ¿Quién piensa en sus necesidades? (no, no me refiero a consolas, juguetes, dulces y actividades extraescolares para que su formación sea completa).

Más comprensión y menos diagnósticos

Yo os digo desde ya que no pienso contar el número de berrinches que sufren mis hijos, digan lo que digan los psiquiatras americanos. Lo que sí que haré es implicarme para que el pedazo de mundo que reciben sea un poco más humano, y continuaré esforzándome en ponerles límites que sean comprensibles, y que nos ayuden a todos a vivir en sociedad y a entender que no siempre se puede tener todo lo que se quiere.

Pero sobre todo seguiré intentando que encuentren formas aceptables de expresar sus emociones, sin hacer daño a nadie (ni siquiera a sí mismos). Mientras tanto seguirán siendo niños en una sociedad cada vez más compleja y violenta y menos empática.

Dicen algunos expertos que es durante la primera infancia cuando se deben diagnosticar determinados trastornos. En concreto y pensando en el DMDD (qué aburrido el nombre largo, después de pronunciarlo parece que no has dicho nada), ¿tan raro es que un niño de ocho años coja un berrinche? ¿Es que no se les permite ni tener un mal día?

Un poco de controversia

Para mi alivio, la Federación Española de Asociaciones de Psicoterapeutas, pone un poco de cordura cuando hace un año escribía que ‘…admiramos los distintos esfuerzos del Grupo de Trabajo DSM-5’, ‘… estamos preocupados por la reducción de los umbrales para múltiples categorías de trastorno, por la introducción de trastornos que pueden conducir al tratamiento médico inapropiado de poblaciones vulnerables, y por propuestas específicas que parecen carecer de fundamentos empíricos’.

José Sahovaler es un psiquiatra y psicoanalista argentino especializado en niños y adolescentes. Creo que está muy acertado al expresar que cuando los niños son ‘etiquetados’ por tener un berrinche, se pierde la pregunta sobre qué les está pasando verdaderamente.

Y el médico psicoanalista Gustavo Duspuy, afirma que ‘los berrinches son descargas de los más pequeños’, y acusa al nuevo manual de ‘ser funcional a los intereses lucrativos de los laboratorios farmacéuticos’.

Voy a contaros un secreto, pero solo a vosotros (no se lo diré al médico por si acaso), cualquiera que esté conmigo cuando me desbordo pensaría que sufro de DMDD. Me da rabia no llegar a todo y a veces lloro, me siento impotente por no tener más apoyos en la educación de mis hijos y se me escapan los gritos, siento ira y tengo que ir corriendo a mirar por la ventana para que no me den ganas de destrozar algo.

¿Estoy enferma? ¿es que no conozco los límites?, pues no, soy una persona bastante sana que intenta sobrevivir en este caótico mundo. A los niños les pasa más o menos lo mismo, con el agravante de que necesitan más amor y comprensión por parte de todos aquellos que hemos superado con creces la infancia, comprensión que no siempre encuentran.

Imagen |rolands.lakis
Vía | Clarínn
En Peques y Más | Se ha producido un aumento en la incidencia de enfermedades mentales entre niños y adolescentes, El abordaje de la ira en los niños a partir de una bonita historia

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