Hace poco nos hicimos eco de una noticia que, en mi caso particular, me resulto muy impactante, el caso del primer transexual menor de edad operada para cambiar su sexo. Son muchas las opiniones que se pueden leer al respecto, todos somos libres de hacerlo, pero lo que resulta chochante es lo fácil que hablamos sin conocer a la persona, sin saber lo que siente o como ha sido su vida hasta ahora.
Hace tiempo conocí a un transexual. Era un chico adulto sin operar, aparte de lo mal que se sentía por no reconocerse en ese cuerpo, se le unía la incomprensión de sus padres, con lo que su vida se resumía a nada, sus relatos eran desgarradores.
Es un tema bastante delicado, quizá por que realmente se refiere a la sexualidad y aún sigue teniendo esos coletazos prohibitivos con los que nos hemos criado la mayoría, quizá porque hablamos de una operación que no es reversible o sencillamente porque no entendemos como la naturaleza puede tener esos “fallos”.
Lo que me admira realmente son esos padres que están volcados en su hija, el respeto hacia lo que muestra ser y la lucha que han debido de soportar hasta llegar a este punto. En un país donde la opinión de los demás sigue teniendo un peso enorme, han dado un paso de gigantes. A eso le sumamos que la voz de un menor ha sido escuchada, tenida en cuenta, respetada y aceptada.
Sobre la verdadera identidad sexual en la menor no creo que haya nada que añadir. Evidentemente de muy pequeños su sexualidad no está definida, tal como los adultos la entendemos, pero con el paso de los años y sin experiencias traumáticas que puedan confundir sus orientaciones, creo que es lícito pensar que los niños lo tienen bastante claro.
En el enlace de rtve “Nacer en el cuerpo equivocado“, una familia resume claramente su experiencia y su hijo nos explica en dos palabras lo que se siente. El padre, en una frase aplastante, admite que su hijo no ha tenido adolescencia. Pensando en este caso particular, que será muy parecido al que nos ocupa, ¿quienes somos los demás para decidir sobre lo que una persona, sea adulto o adolescente, debe realmente sentir?
Comentarios
A mí me surgen muchas dudas, me deja tan perpleja... ¿Por qué se sienten de otro sexo? Su cerebro también recibe las mismas hormonas que el resto, el cerebro no está aparte del cuerpo. ¿Qué ha ocurrido? ¿Es una disfunción somática o hay un problema psicológico, un trauma que produce la dualidad? En fin, sólo sé que no sé nada.
El cirujano que la había operado hablaba en la radio de detección precoz para mejorar sus vidas, incluso ¡de cuatro años!
No sé, supongo que habrá que confiar en los expertos, que parecen tenerlo tan claro.
En mi caso, cuando conocí la notícia estos días atrás lo primero que pensé era que una niña no podía estar preparada ni física ni psicológicamente para este tipo de intervenciones.
Después al leer un poco más sobre este caso descubrí que detrás había una historia llena de dolor y sufrimiento de una persona encarcelada en su propio cuerpo y a quien sus padres apoyaban porque necesitaban verla feliz.
Está claro que si detrás de esta operación no hubiera un estudio físico y psicológico severo no creo que se hubiera autorizado.
No he leído nada del caso pero me parece que tiene que haber una opción antes de cortar por lo sano. Sinceramente creo que no es necesario y que existen terapias y mecanismos para conseguir que el menor mejore su percepción. A ver si leo algo más o alguien me lo explica. Valiente artículo.
Hoy mismo he encontrado esto en El País
http://www.elpais.com/articulo/portada/Quiero/sexo/elpepusoceps/20100124elpepspor_7/Tes
A ver si os sigue ayudando a formaros una opinión.
Saludos.
Yo sigo pensando que todo lo referente al sexo nos viene grande. Al igual que nacen muchos niños con problemas en la vista, algunos incluso ciegos, pero son entendidos y se les procura un bienestar ya sea mediante gafas u operaciones (en los casos en los que se puede claro), niños con problemas de oído, algunos con retraso de crecimiento, carencia de algún miembro, síndrome down, siameses... un largo etcétera que aceptamos como válido y apoyamos a la persona para su total integración.
No quiero decir con esto que la transexualidad sea una enfermedad, imagino que a estas personas puede resultarles insultante, pero es la forma más sencilla que se me ocurre para explicar tal como lo veo. Lo que si sería incapaz es de opinar contra sus decisiones, porque creo que ya bastante duro debe de ser encontrarse en cuerpo ajeno como para tener que luchar contra toda nuestra ignorancia, solo el que lo vive en propia piel puede saber realmente el calvario que está sufriendo.
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