
Si me llegan a decir hace algo más de siete años que iba a ser capaz de jugar un partido de fútbol en un colegio rodeada de padres y niños siendo la única mujer del evento, creo que simplemente me hubiese echado a reír y pensado que mi interlocutor estaba algo desmejorado.
Pero a mis 31 años tengo que confesar que hace unos días me vi en esta tesitura: jugando un partido de fútbol con papás y niños del equipo de mi pequeño. Porque a falta de papi (estaba trabajando) tenemos una mami que hace cualquier cosa por dejar un recuerdo dulce en la memoria de su hijo y además demostrarle que papá y mamá son un equipo que estará siempre a su lado.
La verdad es que esto del fútbol es una cosa más a añadir a la lista de cosas que desde que soy madre han cambiado en mi vida (en este caso la “falta de vergüenza diría yo”) y que me han hecho aprender y comprender que las cosas que se desean simplemente hay que hacerlas o por lo menos intentarlas. En este caso hablo de cosas que queremos hacer por nuestros hijos. Bueno, y por nosotros que a la vez somos felices de realizarlas por y para ellos. No olvidemos que su felicidad es la nuestra.
Desde que soy madre cosas que antes no hacía porque no me gustaban o porque me daban vergüenza se han convertido en algo habitual. Y la verdad me alegra muchísimo, porque significa que ser madre me ha librado de tabús y prejuicios tontos o simplemente me he animado a realizar cosas que de otra forma no realizaría.
Antes odiaba cocinar, sobretodo repostería y ahora intento hacer pasteles y comidas especiales para mis hijos siempre que puedo. Antes nunca me disfrazaba y desde que mi hijo me lo pide, no dudo en buscarme algún disfraz para cuando es necesario. Son solo un par de ejemplos sobre el antes y el después que sufrimos muchas de nosotras y nosotros.
Lo que nos cambia el ser padres… el otro día una amiga me respondió ante mi pregunta de donde me había dejado la vergüenza (cuando le explicaba esto del partido) y me contestó que “en la sala de partos”. Aunque simplemente quiso realizar un chiste ingenioso, no pudo estar más acertada. La maternidad me cambió ese día para toda la eternidad.
Foto| Arturo de albornoz en flickr
Comentarios
"...donde me había dejado la vergüenza y me contestó que “en la sala de partos”.
Bonita respuesta :D
http://ayopiensaveces.wordpress.com/
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