Toda aquella familia que tenga una mascota, antes o temprano, tendrá que enfrentarse a su pérdida, nadie somos eternos y, por desgracia, los animales suelen vivir menos que nosotros. Y es algo a lo que tendremos que enfrentarnos, tanto los adultos como los niños.
Cuando los niños son muy pequeños, bebés diría yo, no suelen notar demasiado la falta de su animal, pueden notar su ausencia pero aún o tienen interiorizado el concepto de la vida y la muerte, con lo que no sentirán la pérdida en la medida que un niño más mayor la entiende.
Cuando van creciendo el vínculo con su mascota se va haciendo cada vez más fuerte, y es en esos momentos cuando su falta les hiere en lo más profundo. No entiende que ha pasado y es entonces cuando nos piden toda clase de explicaciones sobre lo que es morir. En ese momento cada familia decide, según sus creencias más internas, como contarle el proceso de la vida a sus hijos.
Lo más importante de todo es respetar su periodo de duelo, para cada persona es diferente y requiere un tiempo determinado. Lo importante es ayudar a nuestro hijo a pasar este trance, apoyándole y escuchando su llanto, porque necesitan poder desahogarse totalmente. No debemos minimizar el problema o intentar controlar sus sentimientos, seguramente nosotros estemos pasando por lo mismo y nos está doliendo tanto como a ellos, así que compartir ambos nuestro sentir por la pérdida de nuestra mascota es natural.
Lo que sí me parece importante es no apresurarnos a adquirir otra mascota enseguida, puesto que en ningún momento debemos pretender suplir su lugar, mejor superar dicha pérdida para poder afrontar mejor la llegada de un nuevo animal a la casa. Quizá el niño no quiera otro perro, otro gato, u otro animal, puesto que se niegue a pasar por lo mismo otra vez, por lo que es importante que toda la familia esté de acuerdo antes de dar el paso de tener otra mascota.
Poco a poco todo volverá a la normalidad, con paciencia, puesto que quizá tengamos que superar algún episodio de rabietas o malas contestaciones. El niño no está bien y no sabe controlar el dolor por el que está pasando, tendremos que ayudarle a asimilarlo. Claro está que nunca se olvidará de la pérdida de su primera mascota, aunque este paso le hará madurar muchísimo, es la otra cara de la vida.
Imagen | mariajose_
Comentarios
Nosotros acabamos de perder a nuestra cobaya, y Kenya lo ha pasado muy mal, en efecto Niamey, como pequeñita que es, el concepto muerte no lo tiene asumido, para ella Brownie se ha ido. Como se ha ido el yayo, o Michael Jackson. Pero para la mayor ha sido un golpe en su vida, tanto que no quiso ir al cole. Y aunque algunas madres me criticaron el echo de no llevarla, yo entendí perfectamente que no quisiera ir, además no se como explicarlo sin que suene un poco gótico o masoca, pero me gustó que sintiera ese dolor, porque eso significa que mi hija tiene sentimientos. Últimamente veo comportamientos de niños que no son nada empáticos con el mundo que les rodea, y ví como mi hija lloró por lo que algunos le pueda parecer una simple rata.
Ahora, por el momento no quiere ninguna otra mascota, y eso que ya hay varias personas que se ofrecieron a comprarle otra, tantas que yo ya estaba temiendo tener un criadero de ellas. Pero no creo que tener ahora otra cobaya sea la solución, la estaría recordando continuamente a Brownie.
Estamos valorando tener un gatito, una mascota muy diferente a la cobaya, a lo que cuidados y se refiere, además creo que la dará más compañía.
Pero por ahora vamos a respetar su duelo, y cuando ella crea que está preparada, pues la mascota que elija, es la que tendremos.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect