Papá quiero ser como tú

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Ve el video en el sitio original.

Ya hemos hablado alguna vez en nuestro blog sobre que la mejor forma de educar a nuestros hijos es haciendo nosotros aquello que queramos que ellos hagan. Y no hablo únicamente de educación entendiendo como educación las buenas costumbres.

Me gustaría ir un poquito más allá y hablaros de educación de los sentimientos, por darle algún nombre, claro está, ya que los sentimientos si bien es cierto no se pueden educar, si se pueden transmitir.

Desde niña si hay algo que me han mostrado con su actitud mis padres, por poner un ejemplo, es el amor que debo de tener a las personas mayores, a los ancianos. Nadie me impuso nada, ni siquiera me obligaron jamás a dar un beso a mis abuelos. Pero la actitud de mis padres, el cariño que mostró siempre mi madre con las personas mayores, la educación y respeto con la que los trata, y en especial el cuidado que ha mostrado siempre entorno a mis abuelos estoy segura que me ha hecho sentir ese mismo respeto, admiración y cariño hacia ellos.

No nos damos cuenta de quienes somos los padres para nuestros hijos. Somos su referencia en la vida, su semilla que brota en ellos mimos, en su carácter y en su corazón. Para bien y para mal, por supuesto.

El otro día nuestra hija de un año y medio comenzó a dar las gracias. Toda una sorpresa para nosotros, ya que es una de sus primeras palabras. Te da algo que recoge del suelo, y te da las gracias. Y nunca le hemos dicho que lo haga, pero ella nos escucha decirlo a nosotros y simplemente repite lo que nos ve hacer. Y para mi que el agradecimiento es un don que comienza de esta forma tan sencilla, es maravilloso observar como la semilla crece en mi hija de esta forma tan inocente como temprana.

No podemos manipular los sentimientos, no podemos hacer que nuestros hijos sientan algo por nosotros. Pero si podemos sembrar la semilla del amor en sus corazones si estamos cerca de ellos, si nos convertimos en parte de su vida, si nos conocen y nos hacen un lugar en su corazón. Creo mucho más en los lazos afectivos que construímos día a día, que en otros muchos lazos de sangre, que tantas veces sirven de poco en las relaciones de padres e hijos.

He encontrado un vídeo que muestra un poquito de todo esto que hoy os cuento. Un papá ausente en la vida de un hijo constantemente, demasiado tarde quiere recuperar el tiempo perdido y sin embargo se encuentra simplemente la semilla que sembró en esos años. Espero que os ayude a reflexionar, como me ha ayudado a mi.

Vídeo| RafaelProductions en YouTube

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