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A veces las cosas más sencillas y evidentes son las más difÃciles de reconocer, y sin duda es algo que nos ocurre cuando se trata de mostrar a nuestros hijos todo el amor que les tenemos.
Una de las herramientas que tenemos que poner en marcha cuando nos hacemos padres es la empatÃa, de la que ya hemos hablado en otras ocasiones en nuestro blog de Peques y Más. Y para hacer uso de la empatÃa y poder tener una relación muy especial con nuestros hijos y ayudarnos a hacerles felices con cosas tan sencillas como importantes, podemos utilizar nuestros recuerdos de la niñez. Esos recuerdos en los que a veces nos evadimos cuando esta vida de adultos se nos hace demasiado cuesta arriba.
Es cierto que cada ser humanos es especial e irrepetible, al igual que nuestros hijos. Tan cierto como que nuestras vidas, gustos y prioridades seguramente sean diferentes a las de nuestros pequeños.
Pero a mi me sirve muchas veces para empatizar con mi hijo como se merece el recordar los mejores momentos de mi niñez, recordar como me sentÃa y lo importante que eran las veces en las que mis mayores me dedicaban momentos especiales.
En mi caso recuerdo con cariño especial los dÃas que pasaba en el trabajo de mis padres, entre retales, haciendo los deberes en el despacho y jugando entre maniquÃs. También me encanta recordar los ratos en el parque, tanto cuando me llevaba mi querido abuelo, como aquellos dÃas especiales que lo hacÃan mis padres. Me siento muy bien cuando mi madre me dejaba “guarrerar” en la cocina, haciendo recetas poco comestibles o la acompañaba a la peluquerÃa los sábados, las dos solitas.
Estos que os he dejado, son solamente unos sencillos ejemplos de cosas que se me acaban de ocurrir que me dejaron recuerdos inolvidables, imagino que porque me hicieron feliz en su momento. No quiere decir que a mis hijos les vaya a ocurrir exactamente igual, puesto que cada uno somos diferentes, pero quizás me den pistas sobre qué debo hacer, para hacerles felices a ellos, o ¿porqué negarlo? ser feliz yo a su lado recordando aquellos maravillosos dÃas de mi niñez.
Espero que cada uno de vosotros, si es que lo deseáis podáis recordar vuestros momentos especiales, e intentar encontrar junto a vuestros pequeños, aquellos pedacitos de felicidad que compongan vuestras vidas como se merecen.
Foto| Chadmagiera en Flickr/a>
Comentarios
Hola Miriam,
Me encanta esta entrada porque precisamente estoy poniendo en práctica estos dÃas con mi hija de casi 4 años el compartir mis recuerdos de infancia. De hecho los he convertido en pequeños cuentos autobiográficos que comparto con ella antes de dormirse. A Pilar, mi hija, le encanta escuchar cómo yo jugaba con mis muñecas, con mi Nenuco, la Nancy, los barriguitas... la ropita que tenÃan, cómo les vestÃa, o los accesorios que tenÃan cada uno y también qué fue de ellos: desde que llegaron a mi casa en forma de regalos hasta cómo fueron regalados a una niña que no tenÃa muñecas. Asà ella entiende que algún dÃa yo también jugaba como ella, y cogÃa las mismas servilletas o retales para hacer vestiditos, o cómo me gustaba desvestirlas y bañarlas como a ella. Con sólo este ejercicio siento que se fomenta mucho la empatÃa - como señalas - la confianza entre nosotras y además la imaginación porque casi vamos haciendo el cuento entre las dos y es muy divertido!. Saludos para todos, Pilar
Cuánto me alegra que la entrada de parezca interesante Pilar y muchas gracias por tu aportación, lo del cuento suena genial!
Yo la verdad es que me he quedado verdaderamente sorprendida del interés que tiene mi hijo de 6 años por como era la niñez de sus papis... como bien nos cuentas le encanta que le relatemos sobre ello... es como si se acercara un poquito más a nosotros, los adultos.
Un abrazo Pilar y estás en tu casa.
Miriam.
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