Acabo de leer una fantástica entrevista en “Bebés y más” que han realizado al pediatra Carlos González y aunque está enfocada casi en su totalidad a temas de crianza en los bebés hay una última pregunta relacionada con la conciliación familiar que me ha hecho plantearme si verdaderamente nuestros hijos nos conocen, saben lo que nos gusta hacer, en qué trabajamos, cómo es nuestro trabajo, nuestro día a día…
Para que entendáis de lo que estoy hablando, con el permiso de nuestros compañeros de “Bebés y más” voy a copiar un poquito más abajo el extracto de la entrevista de Carlos González que me ha invitado a hacer esta reflexión sobre el conocimiento que tienen nuestros hijos sobre nosotros.
Para los que no conozcáis a Carlos González os puedo decir que es uno de los máximos exponentes en los países de habla hispana en métodos no conductivos, conocidos como crianza con apego. Ha escrito varios libros maravillosos que sin duda alguna os recomiendo, aunque para la edad con la que trabajamos en peques y más los más adecuados pueden ser los títulos “Mi niño no me come “ sobre alimentación infantil y el libro “Bésame mucho, como criar a tus hijos con amor” que para mi lo definiría como un libro clave sobre crianza.
El extracto de la entrevista es el siguiente y es la respuesta a la pregunta ¿Qué medidas ayudarían a mejorar verdaderamente la conciliación laboral?
“Conciliar la vida familiar y laboral quiere decir, debería querer decir, “hacer las dos cosas a la vez”. Como la madre africana que trabaja la tierra o vende en el mercado con su hijo a la espalda. Como nuestros bisabuelos, que ayudaban a sus padres en el campo o en el taller desde la infancia. Pero en nuestra sociedad hemos separado completamente la vida familiar y la laboral, no permitimos que los bebés ni los niños mayores entren en fábricas y oficinas. La guardería no es una medida de conciliación, sino la consecuencia de esa falta absoluta de conciliación: “deje el niño aquí antes de ir a trabajar”.Hace siglos, un niño y acompañaba y ayudaba a sus padres en sus labores cotidianas, y probablemente aprendía y heredaba su oficio. Hoy no sabemos ni lo que hacen nuestros padres. Mi padre trabajó para pagarme la universidad, pero yo jamás pisé la oficina en que él trabajaba, jamás supe qué hacía él allí durante toda la mañana, jamás me dijo “hazme estas fotocopias, ve al archivo a buscar tales papeles…”, ni siquiera sé si donde él trabajaba había un archivo o una fotocopiadora.
Si queremos volver a conciliar trabajo y familia, deberemos cambiar completamente nuestro sistema productivo. Y si no, si optamos por seguir considerándolos inconciliables, pues tendremos que seguir eligiendo: o trabajas, o haces vida familiar.”
De lo que personalmente extraigo un mensaje que me gustaría compartir con vosotros y es que entiendo que podamos pensar en lo difícil que sería plantearle a nuestro jefe tener que llevarnos a diario a nuestro hijo a la oficina, taller o almacén donde ejercemos nuestro trabajo. Imagino la cara de nuestro jefe quien por desgracia no entendería la necesidad que tenemos de compartir nuestro tiempo con nuestros hijos. Pero creo que muchas veces no hacemos lo suficiente por mostrar como somos a nuestros hijos.
Y para ello propongo que empecemos a acercar a nuestros hijos un poquito más a aquello que los padres hacemos a diario, en lo que trabajamos, nuestras aficiones, ... porque aquí siempre hablamos de dar el primer paso para conocerles a ellos, pero también debemos dar el primer paso para hacernos conocer ante nuestros niños.
Hoy día a no ser que seamos autónomos es muy difícil tener a los hijos en el centro de trabajo, pero no está de más que nos pudieran visitar alguna vez mientras trabajamos o por lo menos enseñarles el lugar donde lo hacemos (si esto no va a suponer ningún problema laboral posterior, claro) y allí explicarles qué es lo a lo que se dedica su mamá o papá. En casa también podemos hablarles de ello, a mi me encanta enseñarle a mi hijo todas las entradas que voy haciendo en el blog y le explico que me encanta escribir y a veces cuando ve cosas que le parecen interesantes (normalmente dibujos animados) me comenta que que podría escribir sobre eso. Y a mi me encanta, me parece una muestra de interés hacia nuestra relación y es que el trabajo para hacer fuerte nuestra relación va a ser el querer conocernos cada día un poquito más.
Conozco a padres que se lamentan del poco tiempo que tienen para hacer deporte o ir al gimnasio cuando tienes hijos y mi consejo es que compartan ese tiempo de deporte también con los niños porque todos saldrán ganando. Tener hijos no es ninguna dificultad para practicar deporte, es tan sencillo como iniciar a los niños en algo tan beneficioso como es hacer ejercicio y además de empezar a crear un hábito muy saludable, estaremos afianzando unos lazos muy positivos en nuestra relación.
Y es que en los últimos tiempos siento como si los padres nos estemos volviendo un poco raros… ahora también han puesto guarderías en las entradas de los centros comerciales para que así los papás podamos hacer las compras tranquilos. Pero a ver, si no estamos con nuestros hijos el tiempo que están en el colegio, tampoco el tiempo de hacer deporte, el tiempo del trabajo y tampoco el tiempo de hacer las compras, entonces ¿alguien me puede decir cuándo vamos a estar con nuestros hijos? porque si hacemos las cuentas de las horas, minutos y segundos que pasamos con nuestros hijos, a mi no me salen las cuentas.
Espero que poco a poco los padres y madres empecemos a entender lo que significa tener hijos, que criar a un hijo en buenas condiciones emocionales no significa charlar una hora al día sobre como le ha ido “el cole”. Y es cierto que llevamos unas vidas muy ajetreadas, que trabajamos, que nos hemos buscado unas necesidades que no estaban en nuestra naturaleza… pero hago un llamamiento a integrar a nuestros hijos en nuestro trabajo, en nuestras costumbres, en nuestras tareas y necesidades. Integrar, eso es de lo que habla nuestro querido Carlos González, de integración de los hijos en nuestra vida. Porque debería de ser algo natural… es una pena que nos hayamos empeñado en ir en contra de lo esencialmente humano, porque durante siglos y siglos nuestros antepasados criaron muchos niños en la rebotica de un comercio.
Si os interesa saber todo lo que habla sobre crianza Carlos González en su entrevista de “Bebés y más” no tenéis más que ir al enlace de más abajo.
En Bebés y más| “Deberemos cambiar totalmente nuestro sistema productivo”. Entrevista a Carlos González
Imagen| Chaquetadepollo
Comentarios
Esto es como cuando les instamos a que nos cuenten cómo les ha ido el día en el colegio, pero nosotros no les contamos el nuestro.
Muy buen artículo, Miriam.
Claro que sí Alicia, dialogar no es que nuestro hijo haga un monólogo ¿no?
Sobre el artículo solamente apuntar que Carlos González es una inspiración para muchos... ;-)
Saludos!
Me pareció un articulo muy interesante, me hizo reflexionar al respecto. Soy profesora de Educacion Fisica, e imparto mis clases en el preescolar donde estudia mi hijo, entonces el es uno de mis alumnos y aunque no estoy siempre con el (pues no soy su maestra de aula) el esta empapado de todas y cada una de mis actividades, las respeta y las comparte. Vamos juntos al Karate, al beisbol, a los centros comerciales, al supermercado, y para mi, no es tedioso ni molesto, para nada. Disfrutare cada momento mientras pueda, pues pronto volará a hacer su vida. Estar con el todo ese tiempo me pernmite conocerlo y le permite conocerme, todo es una bendicion del cielo, realmento soy afortunada.
Dorey, que fortuna la tuya. O que te la has buscado, claro. Hay muchas maestras que podrían darles clase a sus hijos y no quieren.
Yo conocía de sobra la oficina donde trabajaba mi padre. Incluso recuerdo que una vez le pregunté que, cuando pasara de curso, cual iba a ser su nuevo puesto. Él se rió y dijo que el mismo y a mi me pareció de lo más estático y aburrido. Dí en el clavo con el trabajo, ja ja.
Ahora mi hijo sólo tiene 7 meses y traerlo o llevarlo da igual porque de momento no se entera. Pero no tendré ningún problema en traerlo de vez en cundo a la oficina para que conozca lo que hago, a mis compañeros/as y a mi entorno. Lo que me parece inconcebible de lo que dice el pediatra es trabajar con el nene aquí. Yo necesito despreocuparme de él durante unas horas para realizar mi trabajo y para limpieza mental. Se que a muchas supermadres esto os parecerá una barbaridad, pero yo lo necesito.
Y en cuanto a las guarderías a las puertas del super, no me parecen criticables. Que las utilicen quien las necesite. Hay veces que con los críos las compras se eternizan y en cambio, si los dejas allí entretenidos jugando las haces en un plis y puedes volver a estar con ellos, en un tiempo de más calidad que discutiendo porque deje los caramelos en la balda.
Y por último, yo me quejo de que en esta sociedad, no hay actividades para compartir con los bebes. Se invisibilizan, al igual que los ancianos. Me explico: cuantos bares y restaurantes tienen cambiadores? Zonas amplias para cochecitos? Qué puedo hacer con un bebe un sábado por la tarde más que ir al centro comercial? Por qué tengo que llamar a mis padres para algo tan simple como ir al cine? Por qué no puedo ir a una conferencia o al teatro con un bebe? Las medidas de conciliación familiar y empuje de la natalidad, no sólo tienen que depender del gobierno y de su cheque bebe, o de nuestros/as jefes/as, sino de la iniciativa de la privada de servicios. Señores, somos muchos padres y madres sin planes más que un paseo los días de buen tiempo. Yo creo que somos un público potencial por descubrir.
Buenos días Ainara, gracias por intervenir en nuestro blog.
Creo que obviamente no compartimos los mismos puntos de vista respecto la crianza de nuestros hijos. Nos hablas de las necesidades que tú tienes de limpiar tu mente trabajando y dejando a un bebé de siete meses con los abuelos para ir al cine. Pero ¿te has planteado si esas mismas necesidades de "desconectar" de ti las puede tener tu bebé de siete meses?
Creo que si le preguntaramos a él nos respondería seguro que sus necesidades se limitan a estar con su mamá las 24 horas del día recibiendo atenciones, alimento y amor.
Y a mí si me parece coherente precisamente por estas necesidades del bebé que solamente como Carlos González plante podamos conciliar verdaderamente nuestra vida laboral y familiar. Otra cosa es que por circunstancias no podamos llevarlo a cabo y tengamos que "apañarnos" como buenamente podamos. Pero lo natural sería que el doctor Carlos nos plantea.
Un saludo.
Ainara, estoy muy de acuerdo contigo en que el ocio de los adultos excluye a los niños. Yo también he echado y echo de menos más sitios que compartir con mis hijos.
Pero ¿por qué no te parece igual para el trabajo? Ojalá pudiéramos compartirlo más con ellos.
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