Estoy segura que muchos y muchas de vosotras me entedereis si digo que desde que soy madre la sensibilidad hacia las cosas que ocurren a los niños se ha multiplicado por mil en vuestras vidas. Estoy segura, que cada día al ver las noticias de la televisión y ver que hay tantos y tantos niños que sufren, lo pasáis tan mal como lo hago yo.
Una de las últimas noticias que nos partió un trocito de nuestro corazón fue la que hace unos días nos sorprendió desgraciadamente cuando una madre acabó con la vida de sus dos pequeños. Dos hermanos británicos, presuntamente asesinados por su madre en un hotel de Lloret de Mar el pasado 18 de mayo.
La historia no me atrevo casi a repetirla desde estas líneas que tantas alegrías intentan transmitir cada día. Cuando una ama a los niños de la forma que lo hago yo es muy difícil escribir sobre esto. Doloroso e incomprensible el intentar averiguar que puede llevar a semejante individuos a hacer estos actos con los niños. No sé si conocéis la vida de estos pequeños, marcada por los abusos y con un final trágico.
Lo último que he sabido y me ha desgarrado el corazón, ha sido que nadie ha reclamado esos cuerpecitos. Ha sido el ayuntamiento quien ha enterrado a estos dos angelitos con lo más parecido a una ceremonia digna. No hay ni un solo familiar que haya pedido el poder despedir a esas vidas tan inocentes y que en su corta trayectoria por este mundo, tantas veces tan injusto han encontrado el final prematuro, supuestamente de los brazos de aquel ser que un día les dió la vida.
Al conocer esta última notícia, algo me ha partido por dentro. Esas criaturas no se merecen tanto desamor. Los niños nacen para ser amados por nosotros, los adultos. Ni siquiera los recuerdan ahora en su memoria. Qué historia tan triste y desgarradora. Nunca tuvieron a nadie que les protegiera, les ayudara, les cuidara. A veces pienso que nos tendrían que hacer pruebas de todo tipo antes de ser padres biológicos, ¿acaso no las realizan cuando vamos a adoptar?
Ahora ya no se puede hacer nada, pero desde aquí, nuestro rincón de la blogosfera quiero tener un recuerdo para esos dos angelitos. Dos almas que no tendrán que sufrir más abusos, más desamor… ¿se podría haber evitado? ahora es tarde. Solo me queda decir: Rebecca y Daniel nosotros no os olvidaremos, nunca.
Más información| El mundo
Comentarios
Una noticia que da mucha pena y que merece una reflexión. Gracias por compartirla.
En nuestras manos está el futuro de los niños. Lo que hagamos con ellos es lo que aprenderán como herramientas para vivir su vida. En la oración de esta noche con mis peques saludaremos a los dos angelitos.
Escribir un comentario
Para hacer un comentario es necesario que te identifiques: ENTRA o conéctate con FacebookConnect