En esta época del año es fácil que nos topemos con algún pajarito que está aprendiendo a volar y se ha caido al suelo. Según mi padre, gran amante de toda clase de aves, lo mejor es ponerlo en alguna rama del árbol o arbusto más cercano que tengamos. De este modo la madre podrá intentar recogerlo, siempre que nos mantengamos a una distancia prudencial, dado que si no nos separamos la madre no considerará el lugar seguro y no se acercará.
Claro que la teoría es muy bonita, en la práctica la mayoría de los niños quieren llevarse el pájaro a su casa, cuidarlo y tenerlo como mascota. Entonces el dilema está servido. Un pájaro de estas características necesita unos cuidados algo peculiares, la mayoría aún no saben comer solos y el pan con agua no es la mejor dieta para ellos, además de que no suelen sobrevivir mucho tiempo en cautividad.
Cuando nos encontramos en esta situación, en la que el niño se niega a dejar al pájaro o le lleva en las manos un buen rato, con lo que es posible que la madre ya no quiera saber nada de su polluelo, tendremos que averiguar de que especie se trata, ya que dependiendo del ave que sea necesitan unos cuidado especiales. Lo ideal sería encontrar un centro de recuperación de aves, allí se harán cargo por completo de sus cuidados y puesta en libertad. De no tener ningún centro cercano y no ser una especie de ave rapaz o nocturna, podríamos intentar sacarle adelante nosotros. Por lo general en las tiendas de animales suelen tener una pasta especial para ellos, a base de huevo duro y cereales. Si el polluelo sabe comer solo será cuestión de ponerle un poco de la misma en un cuenquito y un poquito de agua. En la mayoría de los casos no suele ser así, por lo que pondremos un poco de agua en la pasta y con ayuda de un palillo intentaremos dárselo dentro del pico, como haría su madre. La responsabilidad de alimentarles y cuidarles es importante, sobre todo porque será por un corto periodo de tiempo, no les dará tiempo a aburrirse de las tareas que ello conlleva y nosotros podremos ver un paso más en su maduración personal.
Lo peor de todo es cuando no logramos que el pollluelo sobreviva, es un choque muy fuerte para los niños que se encariñan enseguida con cualquier animal. Es importante prevenirles antes de lo que puede pasar, así no les pillará de sorpresa. No en todos los casos es así, he visto sacar adelante muchísimas crías, que luego vuelan libres en cuanto han recuperado las fuerzas.
También hay que indicarles que estas aves son libres y no pueden vivir en cautividad, que se quedará con nosotros el tiempo necesario para que crezcan un poco y luego habrá que devolverlas a su hábitad normal. Cuando el niño entiende esta parte se siente muy orgulloso de haber colaborado en que un pájaro crezca fuerte gracias a sus cuidados.
Hay niños que tienen una naturaleza muy fuerte para cuidar todo animal que se encuentra en estas circunstancias, lo digo con conocimiento de causa, mi hermana era una de ellos. No pueden evitar socorrer a todo el que se encuentra, y mis padres nunca se lo impideron, así que mi casa era, en ocasiones, un mini zoológico. Lo mejor, que siempre eran libres, en cuanto se recuperaban se marchaban. Al principio lo pasaba muy mal, pero al final comprendió que así era la vida y lo mejor para todos.
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Imagen | Paloma M.
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