
¿Cuáles son los recuerdos que os vinculan directamente a vuestra niñez?, puede que sea el olor a confitura de membrillo o el sonido de la lluvia al golpear contra el cristal, quizás recordéis el sabor a la sopa de vuestra abuela o la calidez de las tardes del sábado acurrucados en el sofá junto a vuestros padres. Seguro que muchos de vosotros ha pasado largas tardes de invierno escuchando cuentos en boca de vuestro abuelo, y que habéis aprendido más sobre vida natural en el huerto de la familia que en los libros del colegio.
Para mí ha sido muy importante la presencia de mis padres (y familia extensa) en mi crecimiento y las enseñanzas positivas que he recibido de ellos, como otros progenitores (entre los cuales me incluyo) han ido aprendiendo de sus errores y les han quedado cosas por mejorar.
Mis niños son dos pequeños completamente normales que disfrutan con sus amigos y de su familia, son niños que corretean por el parque y pelean por los juguetes, como otros en esta época ven la televisión e intentan negociar para ampliar su horario de ordenador. Pero si en algo nos esforzamos los adultos es en proporcionarles experiencias que ellos después puedan vincular a los sentidos para recordarlas mejor.
Nos fijamos en cada detalle y nos preguntamos el por qué de las cosas, a veces lo descubrimos, y a veces no, y esto es porque sabemos que, aunque la tecnología está muy presente en nuestra vidas, no es capaz de transmitir emociones (almenos en la medida que lo hace todo aquello que podemos sentir)
Así, y aunque al observar a mi alrededor no veo a mucha gente que lo haga, nos paramos a ver el arcoiris, intentamos descubrir en qué fase está la luna o nos agachamos a mirar gatitos debajo de un coche. También caldeamos la cocina al encender el horno para hacer pasta y sentimos el olor de nuestros cabellos mientras rodamos por el suelo para jugar.
Me gustaría construir junto a mis hijos sus recuerdos a base de sensaciones y emociones concretas que provengan de las vivencias concretas que disfrutan intensamente al lado de la familia y amigos. Porque creo que a un niño le aporta muchísimo el hecho de que sus mayores sepan apreciar cada minuto de sus vidas.
Imagen | Matteo Catanese
En Peques y Más | Jugando bajo la lluvia, Nuestros hijos también tienen derecho a aburrirse, Los abuelos pueden ofrecer serenidad, experiencia, pero sobre todo recuerdos inolvidables a los niños

Comentarios
Cuando estudiaba literatura en el colegio había un texto de Machado: "mi infancia son recuerdos de un patio de Sevilla"
Condensar la emoción así es una maravilla. Hay que intentarlo también con nuestros peques para que tengan también su frase cuando sean mayores.
Porque no quedaría bien eso de: "mi infancia son recuerdos de una videoconsola" ¡no puede ser lo mismo!
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