Cuanto se agradace que después de una dura semana de madrugones llegue ese esperado domingo por la mañana en la que nos podemos quedar en la cama un ratito más aunque ¿no os pasa que a veces llegan visitas inesperadas, pero muy bienvenidas?
Y es que los domingos por la mañana son especiales en nuestra cama y seguro que no me equivoco al afirmar que en muchas de las vuestras también porque los peques se despiertan y nos dicen eso de: “¿me haces un ladito?” y no importa que en una cama de “un metro treinta y cinco” no quede sitio ni para un alfiler porque la alegría que nos contagian esos cuerpecitos (o cuerpezotes) tan cerquita nuestro nos hará estar más cómodos que en una King Size.
Eso en el caso de que les apetezca dormir, porque a lo mejor vienen guerreros y les apetece más hacer una guerra de almohadas o jugar al aplastamiento de papá y no parar de reír en ese maravilloso espacio de tiempo que nos brinda la tranquilidad de saber que no hay que salir corriendo para llegar al trabajo ni al colegio.
Y cuando nos hacemos mayores con cuanto cariño recordamos esas entrañables mañanas en las que vamos corriendo a la cama de nuestros padres. Por eso hoy viernes, víspera de fin de semana os animo a que invitéis a vuestros hijos a los despertares en familia de domingo por la mañana, seguro que con eso y un buen desayuno en familia nos queda el mejor sabor de boca para afrontar con otra alegría todos los demás días de la larga semana ¡a disfrutarlo!
Foto| Galería de David Beoulve
En Peques y más| Cuando quieren dormir en nuestra cama
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