Las otras implicaciones de la Educación Sexual

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Hace poco hablé de Educación sexual en la familia, me centré en las preguntas que los niños pueden hacer, y también en la necesaria naturalidad por parte de los padres. Debemos perder el miedo y nunca pensar que nuestros hijos son demasiado pequeños para hablar sobre el tema con ellos, los pequeños preguntan cuando están preparados para escuchar las respuestas.

Sin embargo sería muy simplista pretender que la Educación Sexual que podemos ofrecer se limita a contestar preguntas y a ser naturales. Por ello me gustaría ampliar un poco este tema, y seguro que todavía se quedan muchos aspectos por tratar (quizás en otra ocasión).

En primer lugar la sexualidad debe ser entendida como un concepto más global no sólo relacionado con los genitales, ni siquiera con la erótica en general. La sexualidad nos puede permitir expresarnos y relacionarnos con todo el cuerpo. Además es un proceso que dura toda la vida e incluye todos los tipos los tipos de orientación sexual, se puede expresar de muchas formas.

 

Respeto y aceptación

Creo que todo empieza con el nacimiento de un hijo y con el afecto que le transmiten sus padres, el afecto y la aceptación de un nuevo ser que se mantendrán mientras crezcan y le deben ayudar a (a su vez) aceptarse a sí mismo, a su cuerpo y ser capaz de dar y recibir cariño. Si importante es transmitir nuestro afecto a los niños, también lo es que entiendan la necesidad de respetar a los demás y de hacerse respetar, con el objetivo de que – cuando sean adolescentes – mantengan relaciones sexuales sin imposiciones.

Y es que en la esencia de lo que a los niños se les debería transmitir en familia siempre debería estar la construcción de una sexualidad saludable desde el principio y la solución de conflictos en la sexualidad infantil, adolescente y adulta. Por saludable no entiendo sólo una sexualidad sin embarazos no deseables ni enfermedades de transmisión sexual, también sentirse aceptado y querido, saber que se respetan nuestros deseos e, incluso, tener a alguien (los padres) que nos va ayudar, a responder cuándo lo necesitemos.

Y hablando de la adolescencia, ya sabemos que en ese momento cobra especial importancia el enamoramiento, se trata de un sentimiento universal que se vive de formas diferentes en personas distintas. Como padres es probable que asistamos a momentos de frustración, desamor, por parte de nuestros hijos. Entenderlos, acompañarlos y aceptar sus emociones, siempre sin frivolizar, es la mejor opción.

No olvidemos que la sexualidad siempre va a estar rodeada de sentimientos, aunque también de cánones de belleza que a determinadas edades uno puede llegar a creer que le imponen. Ser deseable, encajar en el grupo es algo muy natural en los adolescentes, natural y también necesario. Y como sentimientos frente a creer que uno debe comportarse de determinada forma parece ser una combinación difícil, de nuevo los padres educaremos a los niños de manera que sepan defender sus criterios encajando (a su vez) en el grupo.

Claves para hablar con los niños

Sea cual sea la manera de educar en este tema que elijamos, hay unas claves que pueden facilitarnos la labor:

- Todos podemos educar, no tenemos que ser expertos para ello.

- Existen unos valores clave que deberíamos ser capaces de transmitir, de incluir en las conversaciones: amor, empatía, respeto, compromiso.

- No es necesario charlas formales, cualquier lugar, situación o momento pueden ser adecuados.

- Respetemos la intimidad de nuestros hijos, cuando tengan más de 10 años puede que no quieran compartir con nosotros, nuestro papel será el mismo aunque no esperaremos confidencias por su parte.

Y las familias siempre intentaremos estar dispuestos a hablar sobre sexualidad, a expresar nuestros valores, a hablar con naturalidad, así nuestros hijos confiarán en nosotros, y de esta manera tendrán otras referencias además del flujo de información constante (que parece incontrolable) de estímulos que les ofrece el entorno, la sociedad. Al fin y al cabo, esto lo hacemos porque los amamos y desde esta perspectiva podemos estar seguros de que sí que es posible.

Imagen| Sergey Vladimirov

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