Los padres estamos acostumbrados a ver a nuestros hijos saltar, reír, jugar… Algo que es lo habitual en ellos, que son unos niños sanos y llenos de vida. Pero a veces el lenguaje corporal o la comunicación no verbal, nos dice que algo les ocurre.
¿Nunca os ha ocurrido atribuir a vuestro sexto sentido materno o paterno el adivinar que algo les pasa? Desde bien pequeños escuchamos decir a nuestras mamás que solo con vernos la cara saben si nos ocurre algo. Y aunque las mamás tengamos una conexión especial con nuestros bebés desde el primer segundo de su vida intrauterina, no creo que sea lo más determinante en estos casos.
En realidad tiene que ver mucho más con algo denominado como: lenguaje o comunicación no verbal. Y aquello que únicamente creen saber las mamás, es algo que también pueden comprobar los papás y personas que realmente conocen a nuestros hijos.
Recuerdo historias de abuelitas que podían averiguar si su nieta mentía o si decía la verdad, solo con tocarle la mano. Y quizás no era la mano lo que les respondía a la pregunta realizada, si no el modo de mover el brazo, el gesto de la cara de su pequeña o una huidiza mirada pícara.
La comunicación no verbal es todo aquella información que nos transmiten, en este caso nuestros hijos con los gestos, apariencia, postura, mirada y expresión. Esta información supone entre un 60 y un 70 por ciento del total de información que nos llega al establecer una conversación con otra persona.
Quizás este sexto sentido de los padres o comunicación no verbal sea una mera casualidad y simplemente están cansados de las jornadas escolares. Por el contrario puede que hayan tenido un problema en la escuela y algo les ronde en su interior. Entonces tendremos que acercarnos a ellos despacito e intentar mantener una conversación donde nuestras armas de padres nos ayudarán a averiguar que les ocurre y les tenderemos nuestra mano si es que lo necesitan.
Lo más importante es pasar todo el tiempo que podamos junto a ellos para conocerles, no basta con unas palabras antes de dormir. Solamente de esta manera podemos llegar a entender sus necesidades psico-afectivas y percibir cualquier cambio de comportamiento que nos encienda la luz de aviso que tenemos los papás.
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Además es que se delatan de una manera increíble: mueven los ojos, mueven las manos o se mueven ellos mismos, hablan rápido... hay muchos factores y desde luego la experiencia de los papás y mamás, o de las abuelas hace que las mentiras "no suelan colar". :D
Si!!! yo sobretodo si tengo un secretillo por ahí, con quien menos quiero cruzarme es con mi abuela... con 84 años a sus espaldas y una amplia experiencia criando hijos y nietos no le hace falta acercarse a mi más de dos metros que siempre acierta lo que me ocurre. Es que tiene un sensor muy especial que todo lo averigua! o es que me conoce demasiado bien ;-)
Jaja, debe ser eso, que te conoce como la palma de su mano ;)
Bueno, en realidad mejor que no empiece a hablar de mi abuela... porque no acabaría nunca. Solamente decir que he tenido muchísima suerte en la vida teniendo a una persona tan especial y que me ha querido y enseñado tanto.
Pocos me conocen igual. Ahí queda eso ;-)